Emilio Ahuir, que acaba de terminar su voluntariado en el comedor Santiago Masarnau de Madrid, nos cuenta su testimonio:

«Llega otra vez el viernes. Pero esta vez no hay patatas que pelar ni conversaciones que me alegren la mañana. Desde el martes 1 estoy en Valencia, mi tierra.

Como fray José Manuel González Durán, responsable de voluntariado de ARCORES, nos dijo en la reunión de formación: No solo estamos cortando tomates, estamos ayudando a cientos de personas a que puedan comer, al menos ese día.

Mi voluntariado ha sido corto, tan solo unos meses, un día a la semana, pero me ha aportado mucho. Es cierto que, cuando ayudas, recibes más de lo que das. Aunque yo solo me he dedicado a pelar patatas y cebollas, y no he estado abajo entregando las bolsas de comida a las personas necesitadas, sentía que estaba ayudándoles de manera invisible.

Pero también sentía que lo que hacía me ayudaba a mí mismo. Siendo de Valencia, al vivir en Madrid, ha habido momentos que me he sentido muy solo y me ha ayudado mucho pasar la mañana llorando cortando cebollas o tomates mientras hablaba y reía con María Esther, Águeda y Paz. Las conversaciones con María Esther me han aportado mucho. Es una mujer con gran espiritualidad y humanidad y transmite serenidad.

Me alegro de haber formado parte de este grupo que se preocupa por los que no tienen qué comer, y van más allá de dar una limosna. Saludos para Montse y también para nuestro cocinero Mateo».

Los voluntarios que realizaron durante los meses de julio y agosto su experiencia de voluntariado internacional misionero con ARCORES España hicieron el pasado sábado la última de las fases del proceso formativo: la evaluación. Los seis voluntarios que fueron a Filipinas, cuatro del grupo de Colombia y la voluntaria que viajó a República Dominicana se reunieron con representantes del equipo de voluntariado de ARCORES España para analizar lo vivido y establecer posibles puntos de mejora.

La evaluación, que se llevó a cabo en Granada, supone la última etapa del proceso de formación de los voluntarios. De esta forma, se completó la experiencia de voluntariado con todos los participantes. Todos ellos dialogaron juntos sobre la experiencia vivida e identificaron aspectos a mejorar en cuanto a la formación, a las actividades que se realizan y a la vida de grupo. Asimismo, cada voluntario expresó su compromiso con la solidaridad y el servicio a los pobres en el futuro.

Todos los voluntarios presentes coincidieron en su agradecimiento a las comunidades de acogida que, según indicaron, han sido un elemento esencial en el éxito de su voluntariado.

Ha sido el primer año que se ha llevado a cabo el proceso formativo de voluntariado al completo, desde los encuentros previos de formación hasta el envío misionero y la evaluación. ARCORES España seguirá mejorando este proceso en los próximos años, de tal forma que el voluntariado sea vivido de forma integral.