Voluntariado Internacional Misionero ARCORES 2027: moviendo corazones, transformando vidas
¿Te gustaría vivir una experiencia de encuentro contigo mismo, con los demás, con otra cultura, con la vida y con Dios? ARCORES abre su convocatoria de Voluntariado Internacional Misionero 2027, una propuesta para quienes desean ponerse al servicio de los demás, conocer otras realidades y compartir vida y trabajo con comunidades en lugares de misión.
Te invitamos a “Mover tu corazón y transformar vidas”. ARCORES entiende el voluntariado, local e internacional, como una prioridad estratégica, y una de las mejores expresiones del compromiso personal e institucional con la solidaridad, la justicia y la lucha contra la pobreza. Se trata de emprender un camino personal, comunitario y formativo que conduzca al encuentro.
¡Mueve tu vida para cambiar otras vidas!
Las personas que se postulen al Voluntariado Internacional Misionero de ARCORES 2027 colaboran en proyectos de promoción y desarrollo que ARCORES lleva a cabo junto a comunidades de la familia agustino-recoleta. La experiencia busca acompañar a las personas desde una relación directa, compartir trabajo y vida comunitaria y contribuir a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables.
Los voluntarios/as son recibidos y acompañados por una comunidad de acogida de la familia agustino-recoleta. Algunos de los países donde se lleva a cabo nuestra labor son: Brasil, Colombia, Costa Rica, Filipinas, Guatemala, México, Sierra Leona, Panamá, Perú , República Dominicana o Venezuela.
La experiencia tiene una duración aproximada de un mes. Habitualmente se realiza durante los meses de julio o agosto, aunque existen también algunas experiencias en enero, como en el caso de Brasil.
¿Qué hacen los voluntarios de ARCORES?
Las tareas dependen de las necesidades de cada proyecto y del perfil y formación de las personas voluntarias. Entre otras actividades, pueden participar en:
- refuerzo escolar y educación;
- actividades de ocio y tiempo libre;
- atención sanitaria;
- distribución de alimentos;
- visitas y acompañamiento a personas;
- talleres de capacitación;
- formación y sensibilización de adultos;
- apoyo técnico a proyectos.
Cada voluntario es destinado a un proyecto teniendo en cuenta sus capacidades, su perfil y las necesidades concretas de las comunidades de acogida.
¿Quién puede participar?
Para formar parte del Voluntariado Internacional Misionero ARCORES es necesario ser mayor de edad y completar el itinerario formativo propuesto por la organización.
En el caso de las personas menores de 25 años, se solicita haber realizado previamente alguna experiencia de voluntariado local, nacional o internacional, pertenecer a una parroquia, colegio, proyecto o grupo vinculado con la familia agustino-recoleta, o disponer de una persona de referencia dentro de ella. También es necesario presentar un certificado negativo de delitos sexuales.
Un itinerario para prepararse antes de la misión
La experiencia no comienza en el momento de coger el avión. ARCORES propone un proceso de formación, acompañamiento y discernimiento que ayuda a preparar a las personas voluntarias antes de su incorporación al proyecto.
El itinerario incluye una fase de preinscripción, encuentros online, inscripción definitiva, una entrevista personal, sesiones presenciales de formación, contacto con la comunidad de acogida, preparación específica del proyecto y una ceremonia de envío.
Después de la experiencia internacional, se realiza también un encuentro de evaluación y reflexión para compartir los aprendizajes vividos y favorecer que el compromiso solidario tenga continuidad en la vida cotidiana.
Porque el voluntariado no termina cuando finaliza el viaje. La propuesta de ARCORES busca que cada participante pueda trasladar lo vivido a su familia, su trabajo, sus amistades y su comunidad y mantener un compromiso continuado con la construcción de un mundo más justo y solidario.
Inscripciones para el Voluntariado Internacional ARCORES 2027
El proceso comienza con la preinscripción, que deberá realizarse antes del 22 de noviembre, seguida del itinerario de formación y acompañamiento previsto por ARCORES.
Para solicitar más información sobre el programa puedes dirigirte al delegado de ARCORES de tu zona, al responsable de tu centro educativo o parroquia de la familia agustino-recoleta o contactar con el responsable de Voluntariado de ARCORES España a través de voluntariado@arcores.org.
Más información:
- Publicado en Actualidad, Noticias, voluntariado
Testimonio de presencia y esperanza
Por Montse y Beatriz, voluntarias en Brasil
Cuando llegamos al Lar Santa Mônica, en Brasil, no sabíamos exactamente qué esperar. Veníamos con la ilusión de acompañar, de estar presentes, de ofrecer nuestro tiempo y nuestras manos. Lo que no imaginábamos es que seríamos nosotras las primeras en recibir.
Desde el primer momento, el equipo educativo del Lar nos recibió con una cercanía que desarma. No hubo prisa, no hubo exigencias. Solo claridad, paciencia y confianza. Nos explicaron los ritmos de la casa, las normas básicas y, sobre todo, algo fundamental: cómo relacionarse con las niñas. Desde el respeto, la paciencia y la coherencia. Esas tres palabras se convirtieron en nuestro mapa.
El Lar Santa Mônica es un proyecto de las Agustinas Recoletas Contemplativas de Jesús (ARCJ) que acoge a adolescentes en situación de vulnerabilidad y riesgo de trata. Aquí, cada niña tiene una historia, un nombre, un rostro. Y aquí, cada gesto cuenta.
El encuentro con las niñas
El primer contacto con ellas fue natural, sin forzar. Algunas se acercaron enseguida, curiosas, con ganas de hablar y de jugar. Otras se mantuvieron más reservadas, observando desde la distancia. Y eso también estaba bien. Aprendimos rápido que no se trata de conquistar, sino de estar. De transmitir un mensaje sencillo pero poderoso: aquí hay presencia.
Durante estas primeras semanas, las actividades han sido nuestro puente. Talleres de manualidades —costura, macramé, dibujo, llaveros, crochet—, juegos grupales, dinámicas de expresión corporal, alguna excursión… Todo pensado no solo para entretener, sino para crear espacios donde las niñas puedan expresarse, reforzar su autoestima, aprender a compartir y a esperar turnos.
El juego, en particular, ha sido una herramienta educativa preciosa. A través de él hemos trabajado el respeto a las reglas, la aceptación de la frustración, la colaboración. Y hemos descubierto algo hermoso: todas tienen un espíritu de ayuda mutua y protección entre ellas. Se cuidan, se buscan, se sostienen.
Los gestos pequeños que lo cambian todo
Pero si algo hemos aprendido es que lo más importante no siempre está en las actividades programadas. Está en los gestos cotidianos: una palabra de ánimo, una atención individual, una escucha paciente. Esos momentos, aparentemente pequeños, son los que construyen confianza. Los que ofrecen a las niñas una experiencia de relación sana y estable, quizá distinta a las que han conocido antes.
Hay niñas que necesitan tiempo para gestionar sus emociones. Otras que buscan constantemente la mirada del adulto. Algunas que se lanzan sin miedo, y otras que dudan. Cada una es un mundo. Y cada una nos está enseñando algo sobre la paciencia, la ternura y la coherencia.
Una celebración en familia
Durante estas semanas, el Lar vivió con gran alegría la celebración de los 125 años de la fundación de las ARCJ. Fue un momento muy especial. La Santa Misa, vivida con profunda emoción, nos recordó la historia, la entrega generosa de tantas hermanas y colaboradores, y la presencia viva del carisma en la vida del Lar.
Con las niñas realizamos actividades para que pudieran comprender, de manera sencilla y cercana, el sentido de esta celebración. A través de dinámicas, juegos y momentos de diálogo, conocieron mejor la historia y el espíritu que anima la labor de las ARCJ. Cada sonrisa, cada participación, reflejó el agradecimiento por todo lo recibido y el deseo de seguir construyendo juntas un futuro lleno de esperanza.
Fue un tiempo de memoria agradecida, de celebración compartida, de lazos fortalecidos.
Estas primeras semanas han sido intensas, bonitas, desafiantes. Hemos logrado una buena adaptación al entorno del Lar, un primer vínculo significativo con las niñas y una lectura inicial de sus necesidades, límites y potencialidades.
Pero sobre todo, hemos confirmado algo: el trabajo en el Lar Santa Mônica requiere presencia constante, coherencia y ternura. Las actividades son solo un medio. Lo que realmente transforma son los procesos más profundos de crecimiento personal, tanto de las niñas como de nosotras mismas como voluntarias.
Segundo testimonio, da click
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