La infancia con nombre y futuro
En la isla de Marajó, en el corazón de la Amazonía brasileña, hay niños que llegan cada mañana con los ojos llenos de esperanza. Se llama Amanecer Feliz, y no es solo un nombre bonito: es una promesa que se renueva cada día.
Un latido que nació de otro latido
Todo comenzó hace más de 16 años, cuando el proyecto Cruz del Sur —financiado por una asociación italiana— abrió sus puertas en Breves, una ciudad del estado de Pará rodeada de ríos y selva. Durante más de década y media, cientos de niños de familias carentes encontraron allí un espacio de educación, afecto y esperanza.

Es un proyecto social de la Iglesia Católica, impulsado por los Agustinos Recoletos, dirigido a niños y niñas de familias en situación de vulnerabilidad en la ciudad de Breves, Marajó (Pará, Brasil).
Su enfoque no es solo educativo: es integral. Porque saben que para transformar la vida de un niño, hay que acompañar también a su familia.
Cada semana, los niños acuden al Centro del Proyecto en dos turnos —mañana y tarde— donde reciben:
📚 Refuerzo educativo y apoyo escolar
⚽ Actividades deportivas, musicales y teatrales
🙏 Formación en valores y evangelización
🥪 Merienda los miércoles y sábados
👕 Uniformes y materiales escolares al inicio de cada semestre
🎁 Una canasta navideña y un regalo en Navidad
Pero sobre todo, reciben algo que no se puede comprar: atención, acompañamiento y la certeza de que alguien cree en ellos.
El corazón del proyecto: las personas
Amanecer Feliz no funcionaría sin quienes lo hacen latir cada día. Un equipo de voluntarios y voluntarias que dedican su tiempo, su energía y su corazón a enseñar, escuchar, acompañar. Personas que evangelizan con el ejemplo, que juegan al fútbol bajo el sol amazónico, que enseñan a tocar un instrumento o a subirse a un escenario.
El voluntariado en Amanecer Feliz no es un complemento: es el alma del proyecto. Si sientes que tienes algo que dar —tiempo, talento, presencia—, aquí hay un lugar para ti.
Un proyecto que quiere crecer desde dentro
ARCORES acompaña a Amanecer Feliz con una visión clara: no crear dependencia, sino construir autonomía. El objetivo es que, progresivamente, la propia comunidad de Breves sea capaz de sostener el proyecto con sus propios recursos. Porque la verdadera transformación ocurre cuando una comunidad se convierte en protagonista de su propio futuro.
Mientras ese camino se recorre, tu donación es el puente. Cada aportación permite que un niño más tenga acceso a educación, a cultura, a una infancia digna.
¿Cómo puedes sumarte?
💛 Dona y ayuda a que más niños de Breves puedan amanecer felices.
🙌 Hazte voluntario/a y lleva tu corazón hasta la Amazonía.
📢 Comparte esta historia: a veces, un clic cambia una vida.
«Nació un nuevo proyecto que, respetando el pasado, entra con esperanza en una nueva etapa.»
— Estatuto del Proyecto Amanecer Feliz
Porque cada niño merece amanecer feliz. Y tú puedes ser parte de ese amanecer. Haz click
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El Proyecto Amanecer Feliz en la isla de Marajó
En el corazón de la Amazonía brasileña, en la isla de Marajó, existe un lugar donde cada mañana comienza con esperanza. Se llama Amanecer Feliz, y es mucho más que un proyecto social: es una historia de transformación que los Agustinos Recoletos llevan escribiendo junto a la comunidad de Breves desde 2016.
Una realidad que exige respuesta
Breves es un municipio marcado por el aislamiento geográfico, la economía de subsistencia y la falta de oportunidades. Las familias viven principalmente de la pesca y la agricultura, con ingresos irregulares, y los niños enfrentan un sistema educativo con escasa infraestructura y altas tasas de abandono escolar. En este contexto, la vulnerabilidad infantil no es una estadística: es el rostro de 130 niños y niñas de entre 6 y 14 años que necesitan un empujón para poder soñar.
El proyecto tiene raíces profundas. Durante 16 años, el Proyecto Cruz do Sul, financiado por una asociación italiana, acompañó a generaciones de niños en Breves. Cuando en diciembre de 2016 ese apoyo llegó a su fin, la Parroquia de Santa Ana y los Agustinos Recoletos, a través de la ONG Haren Alde-ARCORES, no dudaron: había que continuar. Así nació Amanecer Feliz, respetando lo mejor del pasado y abriendo una nueva etapa con renovada ilusión.
¿Qué hace el proyecto?
Amanecer Feliz trabaja desde un enfoque integral que combina educación, espiritualidad y desarrollo humano:
📚 Tutorías escolares en grupos reducidos, adaptadas a las dificultades de cada niño.
✝️ Catequesis y celebración de la Eucaristía, como eje de formación en valores y fe.
⚽ Actividades deportivas que fomentan el trabajo en equipo, la disciplina y la salud.
👨👩👧 Acompañamiento familiar, con visitas a domicilio y reuniones periódicas con los padres.
🍎 Apoyo material: meriendas, uniformes, material escolar y una cesta básica en Navidad.
Un proyecto que crece con la comunidad
Desde sus inicios, ARCORES ha apostado por un modelo de responsabilidad compartida: no se trata solo de financiar, sino de caminar juntos hacia la sostenibilidad. La meta es que, progresivamente, la propia comunidad local pueda asumir una parte creciente del proyecto, construyendo así un futuro más autónomo y sólido.
Los resultados ya se notan: mejora del rendimiento escolar, mayor autoestima en los niños, reducción del abandono escolar y familias más cohesionadas. Pero sobre todo, se nota en las sonrisas de quienes cada día llegan al centro sabiendo que alguien cuenta con ellos.
El Proyecto Amanecer Feliz necesita el apoyo de personas como tú. Con un presupuesto anual de 39.614 €, cada aportación se convierte en tutorías, meriendas, uniformes y, sobre todo, en oportunidades reales para niños que de otro modo quedarían atrás.
Porque en Breves, cada amanecer puede ser feliz. Depende también de nosotros, hoy nos toca
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Mujeres que volvieron a jugar bajo la luna
Hay historias que no caben en un número. Pero a veces los números ayudan a entender la magnitud de lo que se ha vivido: 5.121.257 mujeres reconocidas como víctimas del conflicto armado en Colombia. De ellas, más de un millón se autorreconocen como afrocolombianas. Mujeres que huyeron de sus territorios ancestrales, que perdieron sus cultivos, sus redes comunitarias, su soberanía alimentaria, y que llegaron a las periferias urbanas cargando el peso invisible del racismo histórico-estructural.

Un diplomado que fue mucho más que formación
Cuando en 2025 la ruta institucional de reparación colectiva quedó suspendida por un cambio administrativo en la entidad estatal responsable, La Comadre no esperó. Junto a la Universitaria Agustiniana (Uniagustiniana), diseñaron de manera participativa un Diplomado en Fortalecimiento de Capacidades para la Justiciabilidad de Reparaciones Colectivas Transformadoras. Cuarenta talleres virtuales, cuatro regiones del país, dos noches a la semana —porque de día, estas mujeres trabajan, cuidan, resisten.
Se inscribieron 237 lideresas. El 62% solo había llegado al bachillerato. El 92,4% vive en los estratos socioeconómicos más bajos. Para muchas, fue la primera vez que pisaban —aunque fuera virtualmente— un espacio de educación superior.
El 28 de octubre de 2025, 230 mujeres se graduaron en el auditorio de la Defensoría del Pueblo en Bogotá. Con toga, estela y birrete. Con el peso de todo lo vivido y la certeza de que sus voces son conocimiento legítimo.
El viche como acto político y cultural
En Río Iró (Chocó), en Girón (Santander) y en Riohacha (La Guajira), el acompañamiento fue más allá del aula. Equipos de la Uniagustiniana trabajaron junto a las mujeres de La Comadre para fortalecer sus emprendimientos populares. En el corazón de ese proceso: el viche, bebida ancestral del Pacífico colombiano, patrimonio cultural y motor de autonomía económica.
Se construyó una red de productoras, se gestionaron certificados de acreditación, se creó la marca Pazifico, se consiguieron recursos para la Fundación de Mujeres Víctimas de Río Iró.
Lo que era un saber transmitido de generación en generación se convirtió también en un proyecto de vida colectivo.
Un latido que no se detiene
El resultado más importante no está en los informes: está en las mujeres que hoy saben que sus testimonios son fuente de verdad, que sus saberes son fuente de conocimiento, y que su organización es fuente de poder.
Desde ARCORES acompañamos este proceso porque creemos que la solidaridad no es caridad: es reconocimiento. Reconocer que estas mujeres llevan décadas exigiendo lo que les corresponde, y que cada vez que lo hacen, están latiendo en misión.
¿Quieres sumarte a este latido? Tu solidaridad puede seguir trenzando futuros.
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Cuando cada trenza es un acto de resistencia y esperanza
Hay manos que cuentan historias. Manos que han cargado el peso del desplazamiento, que han sostenido familias en medio del dolor, que han aprendido a reconstruir desde cero. Son las manos de las mujeres afrocolombianas de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (La Comadre), y hoy esas mismas manos están trenzando futuros.
Un proyecto que nació de la escucha
«Trenzando Futuros» es una iniciativa que ha puesto en el centro a 230 mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia, muchas de ellas en situación de pobreza y con escasa formación académica.
El proyecto les ha brindado herramientas concretas para reconstruir sus vidas: un diplomado universitario virtual que ha reforzado sus habilidades productivas, financieras y comerciales, transformando sus emprendimientos en espacios de creatividad, liderazgo y autogestión.
Para muchas de ellas, completar esta formación ha sido mucho más que aprender nuevas habilidades. Ha sido recuperar la confianza en sí mismas. Ha sido descubrir que sus sueños tienen cabida en el mundo.
Uno de los aspectos más hermosos del proyecto es cómo ha puesto en valor la cultura afrocolombiana. Durante cinco meses, tres emprendimientos de mujeres de Girón, Río Iro (Chocó) y Riohacha han recibido acompañamiento especializado de equipos de la UNIAGUSTINIANA para desarrollar sus negocios en torno al Viche, una bebida destilada tradicional de profundo arraigo cultural.
El apoyo ha abarcado desde el desarrollo de marca y el reconocimiento legal del proceso productivo tradicional, hasta la organización cooperativista.
Así, lo que era un saber ancestral transmitido de generación en generación se convierte también en un motor de autonomía económica.
Más que un proyecto: una red de vida
Los resultados hablan por sí solos: más de una docena de nuevos emprendimientos identificados, redes de apoyo y solidaridad creadas, y comunidades que miran hacia el futuro con esperanza renovada.
Todo ello con un presupuesto de 20.000.000 COP, que demuestra que cuando los recursos se ponen al servicio de las personas adecuadas, el impacto se multiplica.
Pero más allá de los números, «Trenzando Futuros» ha contribuido a sanar heridas profundas: las del desplazamiento forzado, la violencia de género y la pérdida de las economías tradicionales.
Ha devuelto a estas mujeres algo que nadie debería arrebatarles: la certeza de que pueden.
Cada mujer fortalecida es una nueva fuente de resiliencia, aprendizaje compartido, un hilo que entrelaza comunidades y generaciones. Cada logro alcanzado, un camino hacia un horizonte más justo y digno.
Desde ARCORES, nos sentimos profundamente agradecidos de poder acompañar este proceso. Porque cuando apoyamos a estas mujeres, no solo estamos invirtiendo en ellas: estamos tejiendo junto a ellas un futuro más humano para toda Colombia.
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Un corazón que late en las orillas del Pauto
Sandra Maldonado, religiosa MAR, misionera en el Casanare colombiano, en la localidad de Bocas del Pauto.
En mi experiencia como Misionera Agustina Recoleta, el trabajo por la justicia, la promoción humana y el desarrollo ha tenido mucha importancia. Atraviesa desde la forma en que trato a las personas hasta el grado en que me implico en el ambiente y la cultura donde me encuentro, para poder hablar y proponer con algo de «autoridad» frente a la vida del pueblo.
Sin embargo, creo que nos falta más compromiso y formación para llevar mayor calidad de vida a los lugares donde prestamos un servicio. Solo así podríamos hablar verdaderamente de promoción humana y desarrollo.

¿Cómo articularnos para ofrecer formación y generar creatividad que lleve a los jóvenes a plantearse retos en favor de la vida, de su gente, de su cultura?
Hacemos muchas cosas, y están bien, pero nos falta articular fe y vida, fe y promoción humana, fe y desarrollo. La experiencia de fe afecta y mueve a toda la persona, y creo que seguimos arrastrando la dicotomía del platonismo. Tenemos con qué, pero nos cuesta mucho articular e integrar.
ARCORES Internacional se ha hecho presente en los llanos de Colombia a través de la experiencia de voluntarios en verano, y ha sido algo muy positivo.

Para mí, ARCORES es como la esperanza de que la familia Agustino Recoleta pueda unirse en favor de la humanidad, y Bocas del Pauto es un pequeño pedacito de eso.
Valoro muchísimo el esfuerzo de frailes y religiosas, pero me admira el trabajo de los laicos, que nos enseñan que nuestro carisma está vivo en ellos y lo transmiten a través de ARCORES.
De cara al futuro, con la planificación que estamos haciendo, las encuestas sobre la realidad que ya hemos recogido y el trabajo del próximo verano, podremos plantearnos cómo más podría ayudarnos ARCORES.
Conozco varias necesidades, pero no todas son prioridad. En este sector faltan empleo, carreteras y proyectos para los jóvenes.
Lo primero es conocer más, y luego, si es posible, construir juntos un proyecto viable de acuerdo a la realidad que hemos ido conociendo.
Por el momento, mi petición es clara: formación para hacer un proyecto.
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Una experiencia de encuentro y compromiso
Voluntariado Nacional en Atarfe: una experiencia de encuentro, diversidad y compromiso
Del 29 de marzo al 5 de abril, la Fundación Escuela de Solidaridad de Atarfe (Granada) acogió una nueva experiencia de Pascua Solidaria en la que participaron jóvenes del colegio San Agustín de Valladolid junto a voluntarios procedentes de distintos ámbitos y vocaciones de Granada.
El grupo estuvo formado por diez jóvenes estudiantes, acompañados por voluntarios de Granada: una misionera agustino-recoleta, dos seminaristas y laicos comprometidos. Esta diversidad de procedencias, edades y experiencias enriqueció profundamente la vivencia comunitaria, generando un espacio de encuentro donde cada persona aportó desde su realidad.
Durante la semana, los voluntarios participaron activamente en la vida de la Fundación, colaborando en tareas cotidianas como la preparación de alimentos, el apoyo escolar, el mantenimiento de instalaciones o la gestión de donaciones. Estas acciones se combinaron con espacios de reflexión, convivencia y celebraciones propias del Triduo Pascual.
Uno de los aspectos más significativos fue el encuentro con personas acogidas en la Fundación, cuyas historias de vida marcaron profundamente a los participantes.
Un encuentro
Como señala David: “Lo que más me impactó fueron las historias de Roberto e Isidro. Nunca había imaginado ese tipo de situaciones y de maldades”.
Para Samuel, que repetía experiencia: “Compartir y ayudar es algo maravilloso que te hace sentir muy bien y afortunado”.
Beatriz destaca el valor del reencuentro: “No solo es reencontrarte con personas que te dejaron huella sino que tú también dejaste una huella positiva en gente”.
Por su parte, Laura subraya la dimensión comunitaria: “Me llevo el gran sentido de comunidad y de fraternidad que se vive en la fundación”.
Y Daniel concluye: “Son muchísimos los aprendizajes que me llevo, de esos que no están en los libros sino en el contacto con la vida”.
Esta Pascua Solidaria vuelve a poner de manifiesto el valor del voluntariado como espacio de transformación personal y social, donde la diversidad se convierte en riqueza y el compartir en motor de cambio.
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Veinte años de deporte y compromiso
Veinte años de deporte, solidaridad y compromiso. La Carrera Popular Memorial Padre Marcelino celebró este domingo su vigésima edición en las calles de Granada con un récord histórico de participación: más de 4.000 inscritos que convirtieron esta jornada en una auténtica fiesta popular.

Porque desde sus inicios, lo recaudado cada año se destina íntegramente a un proyecto de ARCORES, la Red Solidaria Internacional Agustino Recoleta.
Veinte ediciones, veinte compromisos concretos con las comunidades más vulnerables del mundo.
En esta edición tan especial, los fondos recaudados contribuirán a la construcción de una nueva escuela en Sierra Leona, un proyecto que abrirá las puertas de la educación a cientos de niños y niñas que hoy carecen de un espacio digno donde aprender y crecer.
Queremos agradecer de corazón a todos los participantes, familias, voluntarios y colaboradores que año tras año hacen posible esta carrera.
Cada inscripción es mucho más que un dorsal: es un gesto solidario que cambia vidas a miles de kilómetros de distancia.
Veinte años de deporte y compromiso, veinte años moviendo corazones y transformando vidas.
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Saneamiento digno para familias en Amazonas
Hay gestos que, desde aquí, transforman vidas a miles de kilómetros. La Mancomunidad de Aguas de Montejurra, ARCORES España y la Prelatura de Lábrea, construyen baños y una fosa séptica en Tierra Solidaria, una comunidad de viviendas sociales en Lábrea, en plena selva amazónica brasileña.
Una alianza que llega donde más se necesita
Este proyecto es posible gracias a la suma de tres compromisos: los 4.500 € aportados por la Mancomunidad de Aguas de Montejurra, los 2.836 € de ARCORES España y la aportación en terreno y coordinación de la Prelatura de Lábrea, organización local con más de 90 años de presencia en el Amazonas. Juntos hacen posible lo que ninguno podría lograr solo.

Tierra Solidaria es un complejo de 103 viviendas sociales en el barrio de A Fonte, en Lábrea. Sus habitantes son en su mayoría inmigrantes e indígenas llegados del interior de la selva, familias numerosas, madres solas, ancianos. Viven en casas modestas sin agua corriente, sin baños, sin sistema de eliminación de residuos.
Las calles se inundan de aguas fecales cuando llueve. Los niños juegan cerca. Las familias se bañan y lavan la ropa en el mismo río al que van a parar los residuos. Las enfermedades —diarreas, parásitos, malaria, hepatitis— forman parte del día a día. No es falta de voluntad. Es falta de infraestructura. Y de recursos para costearla.
Un programa que avanza casa a casa
Desde 2016, ARCORES España y la Prelatura de Lábrea trabajan juntos en el Programa de Agua, Saneamiento e Higiene en Tierra Solidaria, construyendo baños y fosas sépticas donde antes no había nada. Hoy estamos en la recta final de la segunda y última fase de ese programa. Con este proyecto, nos acercamos a su culminación.
Los dos baños que se construirán tienen ducha, pila y váter, agua corriente, luz y privacidad. La fosa séptica gestionará las aguas residuales de forma segura, sin contaminar el entorno ni el río. Y junto a la obra, la Prelatura de Lábrea acompañará a las familias con un plan de formación en higiene integral: cómo cuidar las instalaciones, cómo prevenir enfermedades, cómo mantener limpio el espacio común.
En Tierra Solidaria, son las mujeres quienes identificaron la necesidad y quienes lideran el cambio. Son ellas las que participan activamente en las formaciones y transmiten los nuevos hábitos a sus hijos y familias. En una comunidad marcada por la desigualdad y la vulnerabilidad femenina, este proyecto es también una apuesta por el empoderamiento de la mujer.
Cuando una mujer tiene acceso a saneamiento digno, gana salud, gana seguridad y gana dignidad.
Este proyecto contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento), el ODS 3 (Salud y bienestar) y el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles). Pero más allá de los indicadores, contribuye a algo más sencillo y más profundo: que una familia pueda vivir con dignidad.
¿Quieres apoyar proyectos como este? Entra en https://socios.arcores.org
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Cuando cuidar la creación es también misión
En las montañas de Brgy. Maslog, en Danao City (Cebú), se encuentra el Recoletos Eco-Park Shrine, un lugar que ya de por sí habla del compromiso de los Agustinos Recoletos con el cuidado de la creación. Fue allí donde, el pasado 14 de marzo de 2026, ARCORES Filipinas llevó esperanza a una comunidad golpeada recientemente por el tifón Tino.
El tifón no dejó víctimas mortales, pero sí dejó casas dañadas, cultivos arrasados y familias sin sustento. Para quienes viven del campo y del trabajo diario, recuperarse no es sencillo.
Sembrar árboles, sembrar futuro
La respuesta de ARCORES no fue solo asistencial: fue también ecológica. Junto a la Universidad de San José-Recoletos (USJR) y la Guardia Costera Auxiliar de Filipinas (PCGA), se organizó una jornada en la que los propios padres y madres de familia plantaron 20 árboles maderables, contribuyendo a la recuperación del entorno natural y protegiendo el futuro de sus hijos.
Además, 50 niños recibieron sus Bolsas de Esperanza con material escolar, y 55 familias recibieron sacos de arroz y paquetes de alimentos. Los propios vecinos cocinaron y compartieron juntos, convirtiendo la jornada en un momento de comunidad y alegría.
Entre todos los momentos del día, hubo uno que nadie olvidará. Una anciana que vive sola contó en voz baja su historia: cada día camina hasta el bosque a recoger ramas secas, que luego vende en el mercado para poder comer. Cuando recibió la ayuda, las lágrimas corrieron por su rostro. Con voz temblorosa, repitió una y otra vez: gracias.

Una red que crece y se fortalece
Esta acción no es un hecho aislado. Los días 13 y 16 de marzo, ARCORES Filipinas celebró reuniones regionales en Cebú y Manila, reuniendo a sus Anchors —los voluntarios y colaboradores que sostienen la red— para escucharse, compartir propuestas y seguir construyendo juntos. La Universidad de San José-Recoletos y la Casa Provincial de San Ezequiel Moreno acogieron estos encuentros con generosidad.
En el espíritu de San Agustín, ARCORES Filipinas avanza como un solo corazón y una sola alma, unida en la misión de servir a Cristo en los pobres y de cuidar la tierra que todos compartimos.
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El Gobierno de La Rioja visita algunos de nuestros proyectos
Los días 25 y 26 de febrero, Rodrigo Carlo Teijeiro Fussi, subdirector de Cooperación del Gobierno de La Rioja, y Ana Belén Sáenz Sota, jefa de Sección de Cooperación, visitaron la provincia de Chota (Cajamarca, Perú) para conocer de primera mano los proyectos de desarrollo que ARCORES ejecuta en la región con el apoyo de la institución riojana.
La agenda incluyó una intensa jornada de visitas a comunidades rurales donde el acceso al agua potable ha transformado la vida de cientos de familias.
Los funcionarios visitaron los sistemas de agua potable instalados en las comunidades de Llasavilca Alto (2017), Chulit y Pingobamba Alto (2019-2020), así como las cocinas mejoradas de Pingobamba Bedoya.

La visita incluyó además un encuentro con la Municipalidad Provincial de Chota, una visita a la planta de tratamiento de agua potable de la ciudad, y una entrevista en Radio Santa Mónica.
Esta visita se enmarca en una larga trayectoria de colaboración entre el Gobierno de La Rioja y ARCORES en Perú. En 2023, la institución riojana concedió 191.916,70 euros para llevar agua potable a las comunidades de Viza y Frayle (669 habitantes).

ARCORES lleva más de 15 años trabajando en la región de Cajamarca, una de las más pobres de Perú, apostando por un modelo de desarrollo integral que combina infraestructura con formación comunitaria y empoderamiento de las mujeres.
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