La Iglesia y las organizaciones de la sociedad civil catalizadoras de la reforma sobre la regularización de los migrantes en España
La transformación de la política migratoria española no es solo una cuestión de cambios legislativos, sino una profunda demostración de cómo la autoridad moral puede remodelar la legislación nacional. En el centro de este movimiento se encuentran organizaciones de la sociedad civil y redes religiosas como Cáritas, REDES (incluida ARCORES España) y CONFER, que han actuado como «primeros auxilios» para los indocumentados. Estos grupos operan mediante el «acompañamiento directo», proporcionando refugio inmediato y asistencia jurídica a quienes viven en la sombra. Al enmarcar la regularización de los migrantes como una cuestión de dignidad humana fundamental, en lugar de un tecnicismo burocrático, han logrado que la difícil situación de los migrantes irregulares pase de ser un tema marginal en la política a ocupar un lugar central en la conciencia ética de España.
Este marco moral encontró su motor práctico en la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), una herramienta democrática que permitía a los ciudadanos proponer leyes directamente al Parlamento. La campaña requirió un esfuerzo logístico monumental para conseguir cientos de miles de firmas, pero su verdadero poder residía en su capacidad para educar al público. Obligó a una confrontación nacional con la realidad de los trabajadores esenciales —niñeras, limpiadores y trabajadores agrícolas— que vivían sin protección. Para personas como Gleen, una niñera filipina, la iniciativa representa un punto de inflexión que le ha cambiado la vida. «Como persona indocumentada, ahora puedo tramitar mis papeles… Puedo ejercer mi derecho al trabajo», afirma. Esta presión popular ha servido de puente entre las preocupaciones aisladas de los migrantes y las prioridades compartidas por la sociedad, fomentando un raro sentido de unidad nacional.

A pesar del impulso, el movimiento tuvo que hacer frente a una oposición significativa, en particular a la teoría del «factor de atracción», que sugiere que la legalización fomenta las llegadas irregulares. Las ONG religiosas respondieron a esto argumentando que es la economía informal en sí misma, y no la promesa de obtener documentación, lo que constituye el principal atractivo. Sostuvieron que sacar a los trabajadores «a la luz» es la única manera de garantizar el estado de derecho y evitar la explotación. Este razonamiento económico resultó decisivo: la formalización del empleo amplía la base impositiva y evita la supresión artificial de los salarios, lo que garantiza una competencia leal en todo el mercado laboral. Organizaciones como ARCORES España continúan hoy con esta misión, integrando las preocupaciones de los migrantes en proyectos sociales como el proyecto Lengua Escolar, que proporciona asistencia lingüística a las trabajadoras filipinas para ayudarles a navegar en su proceso de integración.
En última instancia, la presión para conseguir «papeles para todos» se ha convertido en un catalizador de la cohesión social. Más allá de los balances fiscales, la regularización permite a las familias participar plenamente en la vida cívica, lo que refuerza el tejido social de las comunidades españolas. El Real Decreto resultante constituye un hito para la democracia, ya que demuestra que la ley es más eficaz cuando refleja la realidad que viven las personas. Sirve como un poderoso recordatorio de que, aunque las leyes se debaten en las salas del Parlamento, a menudo nacen en las calles y parroquias, donde comienza la incansable lucha por la dignidad humana.
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Misión que transforma vidas con justicia y desarrollo
Por fray Elpidio Sarita
Antes de venir a África como misionero, mi comprensión del trabajo misionero se centraba principalmente en predicar la Buena Nueva, llevar a las personas a Cristo a través de las palabras y los sacramentos. Pero al sumergirme en la vida de la comunidad, me di cuenta de que la evangelización no es solo lo que predicamos, sino también lo que hacemos por la dignidad y el bienestar de las personas a las que servimos. Comprendí que el mensaje del Evangelio no está completo sin justicia, promoción humana y desarrollo.
Justicia significa ayudar a construir una sociedad donde las personas sean tratadas con equidad, con acceso igualitario a derechos humanos básicos como el agua, la educación y la salud. En muchas de las comunidades a las que sirvo, hay gran desigualdad y pobreza. Como misionero, estoy llamado no solo a consolar el sufrimiento, sino a desafiar y transformar las estructuras que lo causan. Promoción humana consiste en reconocer y apoyar la dignidad de cada persona. Lo hacemos empoderándolas a través de la educación.

Jesús sanó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, acogió a los pobres. Su misión fue tanto espiritual como social. Como misionero, sigo Su ejemplo cuando llevamos la Palabra de Dios junto con actos de caridad y justicia. Mi camino misionero se ha vuelto más holístico, más útil para las personas a las que sirvo.
En mi experiencia misionera, siempre he sido consciente de la necesidad de ayudar a las personas no solo espiritualmente, sino también en los muchos desafíos que enfrentan en la vida: pobreza, falta de educación adecuada, agua potable y servicios básicos. Queremos ayudar de manera integral, pero a menudo nuestros recursos son muy limitados.
Por eso, trabajar con ARCORES ha sido una gran bendición para nosotros. ARCORES se ha convertido en la columna vertebral de nuestra misión. El apoyo nos ha permitido llegar a comunidades de maneras que no podríamos hacer por nuestra cuenta. Gracias a esta ayuda, hemos podido construir escuelas, pozos de agua, letrinas y otros proyectos que realmente mejoran sus vidas.
Por supuesto, enfrentamos muchos desafíos en el camino. No somos expertos en trabajos de desarrollo, y a veces el proceso es difícil. Pero lo que nos hace exitosos es la guía y el apoyo que recibimos de los coordinadores y socios de ARCORES. No solo proporcionan recursos, sino que caminan con nosotros, nos visitan, nos aconsejan y nos animan.
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Celebramos el acuerdo para la regularización extraordinaria de personas migrantes en España
Un paso hacia la justicia social y el reconocimiento de quienes contribuyen al desarrollo del país
Arcores celebra el anuncio del Gobierno de España sobre el inicio del proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes en situación administrativa irregular, fruto del acuerdo alcanzado entre PSOE y Podemos que será aprobado en el Consejo de Ministros de hoy. Esta medida, que permitirá a alrededor de medio millón de personas acceder a la residencia legal hasta el 30 de junio de 2026, representa un acto de justicia social y un reconocimiento a todas aquellas personas que, pese a vivir en situación irregular, llevan tiempo contribuyendo con su trabajo y esfuerzo al desarrollo de nuestro país.
ARCORES España, como parte de la red de entidades que ha impulsado la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la regularización, considera que esta medida extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería (RD 1155/2024), que entró en vigor en mayo de 2025.

Personas sin posibilidad de acreditar los años de permanencia exigidos
Personas indocumentadas con dificultades para acceder a la cédula de inscripción
Personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad o enfermedad
Trabajadores y trabajadoras que no logran presentar un contrato formal previo
Solicitantes de protección internacional denegada
Familias con menores en situación irregular
Esta regularización extraordinaria es el resultado del trabajo de más de 900 organizaciones que durante cuatro años han impulsado la ILP, recabando más de 600.000 firmas y manteniendo un diálogo constante con actores políticos y sociales.
El 9 de abril de 2024, la toma en consideración de la ILP en el Congreso de los Diputados obtuvo una amplia aprobación, demostrando que se trata de una demanda respaldada por amplios sectores de la sociedad.
Según el IX Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social, casi nueve millones de personas migrantes viven en España, y el 68% de quienes están en situación irregular se encuentran en exclusión social. Los datos de Cáritas revelan que el 47% de las personas acompañadas en 2024 no tenía regularizada su situación, lo que equivale a aproximadamente 550.000 personas.
En un contexto internacional de recrudecimiento de las políticas migratorias y cierre de fronteras en buena parte de Europa, España da un paso en sentido contrario: reconocer administrativamente a quienes ya forman parte de nuestra sociedad.
Comunicado Entidades de la Iglesia
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Presencia misionera en Sierra Leona
Latiendo en Misión: Presencia misionera en Sierra Leona
Por fray Kenneth, OAR
Agradezco esta oportunidad de compartir mi trayectoria: ocho años de gracia, desafío y transformación en la misión de Sierra Leona.
Cuando recuerdo mi vida como misionero, siempre recuerdo un momento sencillo durante mis años de filosofía en Casiciaco . A menudo miraba la foto de portada de nuestro folleto de la Hora Santa por las Vocaciones: la imagen del P. Don Besana en una canoa en Sierra Leona. La miraba fijamente y me decía en silencio: «Algún día, quiero ser destinado a Sierra Leona». No sabía cómo, ni cuándo, ni por qué, pero en mi corazón ya estaba sembrado el deseo de servir en las misiones. Y hoy, después de ocho años en Sierra Leona, puedo decir que lo que una vez fue un pequeño sueño se ha convertido en una hermosa realidad por la gracia de Dios.
Sierra Leona me recibió con contrastes. Es una tierra marcada por la pobreza, donde las familias luchan a diario por obtener educación, atención médica e incluso comida. Pero también es una tierra que rebosa de bondad. La gente sonríe incluso en los momentos difíciles. Me reciben en sus casas incluso cuando tienen tan poco. Me enseñaron, sin palabras, lo que significan el coraje, la esperanza y la resistencia.
Entrar a Sierra Leona fue como adentrarme en un mundo muy distinto al mío, pero es un mundo donde la huella de Dios está en todas partes: en la risa de los niños, en la fe de las madres, en la resiliencia de los pobres. En Sierra Leona, Dios está… cerca. Dios está presente. Dios está vivo.


La educación es un puente. En La misión, cristianos y musulmanes, jóvenes y mayores, líderes y estudiantes se unen, no en división, sino en armonía. Solo Dios puede crear tal unidad, como un puente.
Nuestra misión también impacta vidas de manera práctica, con la ayuda de la Provincia y ARCORES Internacional. Hemos construido y reparado pozos de agua en aldeas sin agua potable. Hemos instalado lámparas solares en hogares remotos donde la oscuridad hacía vulnerables a las familias. Hemos construido aulas y proporcionado acceso a computadoras a niños que nunca antes habían tocado una. Estas cosas sencillas —luz, agua, educación— se convierten en sacramentos de esperanza. Transforman vidas.
De curso, el misión es no sin es heridas. Allá eran días de Enfermedades, momentos de soledad, épocas en que los recursos eran muy limitados. Hubo momentos en que los caminos eran demasiado peligrosos o en que la distancia y el cansancio te hacían dudar de tus fuerzas. Y sí, hubo muchos momentos en los que extrañé profundamente mi hogar. Pero en todos ellos, descubrí una gran verdad: la gracia siempre está presente. mayor que que lucha. Gallinero fortaleza aparece en su debilidad. La voz de Dios se hace más clara cuando todo lo demás está en silencio. En Sierra Leona, aprendí a rendirme, a confiar y a depender de Dios más que nunca.

Al celebrar el Año de la Misión, me presento ante ustedes no solo como misionero, sino como alguien que ha sido evangelizado por los pobres. La misión no es solo un lugar en el mapa. La misión es nuestra identidad. Como Agustinos Recoletos, estamos llamados a ser inquietos, no por nosotros mismos, sino por el Evangelio. Estamos llamados a adentrarnos en las periferias, en los lugares difíciles, en la vida de quienes necesitan sentir la cercanía de Dios. Sierra Leona es una de esas periferias. Y en esa periferia, descubrí la alegría de ser Recoleto, la alegría de ser hermano y la alegría de ser misionero.
Después de ocho años, una verdad me queda clara: Sierra Leona no solo recibió misioneros, sino que nos formó. Moldeó mi corazón, profundizó mi vocación y continúa enseñándome cada día. Al comenzar este Año de la Misión, que nuestros corazones reaviven su llama : listos para ir, listos para servir, listos para amar dondequiera que Dios nos envíe.
Que el Señor bendiga nuestra misión. Gracias, y por favor, sigan orando por Sierra Leona.
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Testimonio de presencia y esperanza
Por Montse y Beatriz, voluntarias en Brasil
Cuando llegamos al Lar Santa Mônica, en Brasil, no sabíamos exactamente qué esperar. Veníamos con la ilusión de acompañar, de estar presentes, de ofrecer nuestro tiempo y nuestras manos. Lo que no imaginábamos es que seríamos nosotras las primeras en recibir.
Desde el primer momento, el equipo educativo del Lar nos recibió con una cercanía que desarma. No hubo prisa, no hubo exigencias. Solo claridad, paciencia y confianza. Nos explicaron los ritmos de la casa, las normas básicas y, sobre todo, algo fundamental: cómo relacionarse con las niñas. Desde el respeto, la paciencia y la coherencia. Esas tres palabras se convirtieron en nuestro mapa.
El Lar Santa Mônica es un proyecto de las Agustinas Recoletas Contemplativas de Jesús (ARCJ) que acoge a adolescentes en situación de vulnerabilidad y riesgo de trata. Aquí, cada niña tiene una historia, un nombre, un rostro. Y aquí, cada gesto cuenta.
El encuentro con las niñas
El primer contacto con ellas fue natural, sin forzar. Algunas se acercaron enseguida, curiosas, con ganas de hablar y de jugar. Otras se mantuvieron más reservadas, observando desde la distancia. Y eso también estaba bien. Aprendimos rápido que no se trata de conquistar, sino de estar. De transmitir un mensaje sencillo pero poderoso: aquí hay presencia.
Durante estas primeras semanas, las actividades han sido nuestro puente. Talleres de manualidades —costura, macramé, dibujo, llaveros, crochet—, juegos grupales, dinámicas de expresión corporal, alguna excursión… Todo pensado no solo para entretener, sino para crear espacios donde las niñas puedan expresarse, reforzar su autoestima, aprender a compartir y a esperar turnos.
El juego, en particular, ha sido una herramienta educativa preciosa. A través de él hemos trabajado el respeto a las reglas, la aceptación de la frustración, la colaboración. Y hemos descubierto algo hermoso: todas tienen un espíritu de ayuda mutua y protección entre ellas. Se cuidan, se buscan, se sostienen.
Los gestos pequeños que lo cambian todo
Pero si algo hemos aprendido es que lo más importante no siempre está en las actividades programadas. Está en los gestos cotidianos: una palabra de ánimo, una atención individual, una escucha paciente. Esos momentos, aparentemente pequeños, son los que construyen confianza. Los que ofrecen a las niñas una experiencia de relación sana y estable, quizá distinta a las que han conocido antes.
Hay niñas que necesitan tiempo para gestionar sus emociones. Otras que buscan constantemente la mirada del adulto. Algunas que se lanzan sin miedo, y otras que dudan. Cada una es un mundo. Y cada una nos está enseñando algo sobre la paciencia, la ternura y la coherencia.
Una celebración en familia
Durante estas semanas, el Lar vivió con gran alegría la celebración de los 125 años de la fundación de las ARCJ. Fue un momento muy especial. La Santa Misa, vivida con profunda emoción, nos recordó la historia, la entrega generosa de tantas hermanas y colaboradores, y la presencia viva del carisma en la vida del Lar.
Con las niñas realizamos actividades para que pudieran comprender, de manera sencilla y cercana, el sentido de esta celebración. A través de dinámicas, juegos y momentos de diálogo, conocieron mejor la historia y el espíritu que anima la labor de las ARCJ. Cada sonrisa, cada participación, reflejó el agradecimiento por todo lo recibido y el deseo de seguir construyendo juntas un futuro lleno de esperanza.
Fue un tiempo de memoria agradecida, de celebración compartida, de lazos fortalecidos.
Estas primeras semanas han sido intensas, bonitas, desafiantes. Hemos logrado una buena adaptación al entorno del Lar, un primer vínculo significativo con las niñas y una lectura inicial de sus necesidades, límites y potencialidades.
Pero sobre todo, hemos confirmado algo: el trabajo en el Lar Santa Mônica requiere presencia constante, coherencia y ternura. Las actividades son solo un medio. Lo que realmente transforma son los procesos más profundos de crecimiento personal, tanto de las niñas como de nosotras mismas como voluntarias.
Segundo testimonio, da click
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Desafío educativo con rostro de mujer
Educación y empoderamiento femenino como motores de cambio en tres comunidades rurales del norte del país.
Sierra Leona es uno de los países más pobres del mundo. Más de la mitad de su población vive bajo el umbral de la pobreza, y las secuelas de una guerra fratricida (1991-2002), la epidemia de ébola (2014) y la pandemia de COVID-19 han dejado profundas heridas en su tejido social. En este contexto, la educación emerge como la herramienta fundamental para transformar la realidad de miles de niños y niñas que enfrentan diariamente la vulnerabilidad extrema.
Un desafío educativo con rostro de mujer
En Sierra Leona, el promedio de años de educación es de apenas 2,9 años. Pero detrás de esta cifra se esconde una realidad aún más dramática: las niñas son las grandes excluidas del sistema educativo. En las zonas rurales, solo el 1% de las adolescentes están escolarizadas en secundaria y saben leer y escribir. La mayoría permanece analfabeta, atrapada en un ciclo de desigualdad que se perpetúa generación tras generación.
Las causas son múltiples y profundas: matrimonios precoces concertados desde que las niñas son pequeñas (el 30% de las mujeres se casan antes de los 18 años), la mutilación genital femenina que afecta al 83% de niñas y mujeres, y una estructura social que relega a las mujeres al cuidado del hogar, sin acceso a puestos relevantes en la vida política, económica o cultural del país.
Desde 1996, los misioneros Agustinos Recoletos trabajan en Sierra Leona, gestionando actualmente una red de 74 escuelas rurales en los chiefdoms de Sanda Loko, Biriwa y otras comunidades del norte del país: 4 escuelas infantiles, 65 escuelas primarias, 3 de secundaria básica y 2 de secundaria superior. La Iglesia Católica es responsable de la escolarización del 70% de todos los alumnos de la región.
Su labor va mucho más allá de la construcción de aulas. Durante estos años han desarrollado programas de becas que han beneficiado a más de 400 niños y jóvenes, algunos llegando hasta completar la Universidad. Han construido pozos para garantizar agua potable, han formado a profesores para obtener la certificación oficial, y han puesto en marcha iniciativas de promoción de la mujer y seguridad alimentaria.
El internado de niñas: un proyecto contra la desigualdad
Uno de los proyectos más transformadores es el internado de niñas de Kamalo, una iniciativa pionera en la zona que aborda directamente la brecha de género en la educación. Como expresan los propios misioneros:
«El internado abordó la brecha de las disparidades de género en las escuelas. Ahora las jóvenes pueden ser educadas. Las niñas también pueden contribuir a un cambio positivo en la comunidad. Educar a las niñas abre nuevas y amplias oportunidades para humanizar a la sociedad. Empodera a las mujeres y les da una plataforma para ser un cambio activo de la sociedad.»
Este programa no solo garantiza el acceso a la educación secundaria para las niñas, sino que cuestiona los estereotipos impuestos por la sociedad sobre el papel de las mujeres, generando beneficios concretos en las niñas y sus familias.
Voces que transforman: testimonios desde el internado
Gloria Yeabu Sesay, una de las estudiantes del internado, comparte su historia: «Mi padre falleció y mi madre me abandonó siendo muy pequeña. El Padre Jess se hizo cargo de mí, de mi familia y de mis hermanas. Éramos siete en la familia. Cuando estaba en el pueblo, no tenía tiempo para estudiar, comer o rezar, pero en el internado tengo tiempo para todo: rezar, comer y estudiar.»
Gloria sueña con ser enfermera y por eso estudia física, química y biología. Su testimonio refleja la realidad de muchas niñas que, sin el internado, estarían condenadas al abandono escolar y a perpetuar el ciclo de pobreza.
Alice, otra estudiante, llegó al internado en 2019 tras el fallecimiento de su madre: «Cuando estaba con mi familia, me resultaba difícil. Los Padres me invitaron al internado para poder tener una mejor educación. Aquí tenemos tiempo para estudiar, jugar y tenemos nuestros horarios para todo.» Alice aspira a convertirse en religiosa, inspirada por la labor que ve a su alrededor.
Adama R. Mallon, que llegó desde Nbedeou Village hace dos años, comparte su experiencia: «Me gusta que la tía y mis amigas me hagan reír y jugar, cantar y bailar.» Adama quiere ser abogada, un sueño que antes parecía inalcanzable para una niña de su comunidad rural.
Elizabeth Umu Bangura, la «tía» encargada del internado durante tres años, explica la filosofía del proyecto: «Estar con las niñas es mi tiempo más feliz. Nos aseguramos de que aprendan a leer y escribir, que la oración sea nuestra primera prioridad, que asistan a la escuela todos los días y que tengan tiempo para descansar y estudiar con las computadoras por las tardes.»
Elizabeth reconoce que el principal desafío es la barrera del idioma, ya que las niñas provienen de diferentes tribus y cada una habla su propio dialecto. Pero su compromiso es claro: «Deseo seguir siendo la ‘tía’ del internado porque me encanta estar con las niñas y cuidarlas.»
Un enfoque integral: educación, agua y alimentación
El proyecto actual se centra en tres pilares fundamentales:
1. Educación de calidad: Rehabilitación y reconstrucción de escuelas rurales en condiciones precarias, dotación de material educativo y formación continua del profesorado en colaboración con la Universidad de Makeni. El internado proporciona además acceso a computadoras y recursos tecnológicos para el estudio.
2. Agua potable y saneamiento: Construcción de sistemas de agua y pozos en las escuelas, así como aseos diferenciados para niñas y niños, mejorando la higiene y facilitando especialmente la permanencia de las niñas en el sistema educativo.
3. Seguridad alimentaria: Apoyo a la agricultura familiar y emprendimientos productivos que garanticen la subsistencia de las familias y reduzcan el hambre severa que afecta a más de un millón de personas en el país.
El futuro de la misión: un compromiso a largo plazo
Los Agustinos Recoletos viven entre la población, en una relación de mutua confianza y compromiso. Las iniciativas nacen de las propias comunidades beneficiarias, que adquieren responsabilidad en los proyectos. Su Plan Estratégico recoge los retos fundamentales: abordar la pobreza a través de una educación de calidad, desarrollar proyectos específicos para mujeres y niñas, formar al personal docente, mejorar el suministro de energía solar y garantizar el agua potable.
Como ellos mismos expresan: «Nuestra tarea de curar las heridas de la sociedad a través de la educación no es fácil y no debemos llevarlo a cabo con prisas. Debemos hacerlo con sumo cuidado y planificación con el fin de maximizar los recursos, seguir en constante diálogo con la población y conocer sus verdaderas necesidades.»
Cómo colaborar
A través de la campaña Jornada de Corazón Solidario de ARCORES, puedes contribuir a que más niñas y niños de Sierra Leona tengan acceso a una educación de calidad, agua potable y alimentación. Cada aportación ayuda a construir aulas, formar profesoras, mantener el internado de niñas y garantizar que ninguna niña tenga que abandonar sus sueños por falta de oportunidades. Te invitamos a ser parte de este crecimiento común.
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Proyecto Lengua Escolar, educación para crecer
ARCORES apuesta por la educación, acción que contribuye a un mundo más equitativo para todas y todos.
¿Sabias que la integración de los inmigrantes en España traduce muchos beneficios estructurales para la cultura, la sociedad y la economía del país?
En ARCORES. sabemos de los retos que enfrentan muchas personas migrantes en nuestro país. Con ánimo de generar la confianza y la inmersión en la sociedad española en este colectivo desfavorecido, se ha diseñado un proyecto para apoyar a las personas que no saben español.

Empleadas de hogar, cuidadoras de niñas y niños y de personas mayores, tienen que trasladarse muchos kilómetros a diario para buscar oportunidades y un futuro mejor. Entre sus retos principales: la comunicación oral y escrita. Una necesidad vital para el desarrollo social y personal; que busca desde sus orígenes, hace más de 2,5 millones de años.

Se emplea material de apoyo, para nivel ELE A1 (Español como lengua extranjera) que sigue los parámetros actualizados del marco común europeo de referencia para las lenguas y que está adaptado al plan curricular del instituto cervantes.
Hoy nuestra satisfacción es saber que con este piloto aportamos un granito de arena a estos retos de personas migrantes.
Sandra Reyes, coordinadora
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Pamplona y el tejado de la Casa Acolhida Souza Araujo en Brasil
El Ayuntamiento de Pamplona, a través de su Convocatoria de Subvenciones para proyectos de cooperación internacional al desarrollo 2025, ha concedido a ARCORES España una ayuda de 32.711,62 euros destinada a la rehabilitación del tejado de la Casa de Acolhida Souza Araujo, ubicada en Rio Branco, estado de Acre, en la región amazónica de Brasil.
Esta financiación municipal permitirá llevar a cabo una intervención urgente y necesaria para garantizar la continuidad de los servicios que presta este centro, el único en todo el estado de Acre que ofrece atención integral —residencial y asistencial— a personas afectadas por la enfermedad de Hansen (lepra).
Un centro de referencia en situación crítica
Con más de 50 años de trayectoria, la Casa de Acolhida Souza Araujo, gestionada por la Diócesis de Rio Branco en colaboración con ARCORES Brasil, atiende anualmente a 82 beneficiarios directos: 40 personas que padecen la enfermedad de Hansen y 42 profesionales que trabajan en el centro.
El deterioro avanzado de la cubierta del edificio compromete gravemente las condiciones de habitabilidad y salubridad, poniendo en riesgo tanto a los residentes como al personal sanitario. Las filtraciones, la humedad y los riesgos estructurales amenazan con obligar al cierre del único recurso de este tipo en toda la región.
El objetivo general del proyecto financiado por el Ayuntamiento de Pamplona es fortalecer la calidad de la atención integral ofrecida en la Casa de Acolhida mediante la adecuación de su tejado, garantizando un entorno seguro, digno, salubre y apropiado para la prestación de servicios de salud, alojamiento y apoyo.

Diagnóstico técnico del estado actual del tejado
Adquisición de materiales resistentes y adecuados al clima amazónico
Ejecución de las obras por fases para no interrumpir la atención
Supervisión continua para asegurar calidad y seguridad estructural
Un contexto de alta vulnerabilidad
El estado de Acre presenta una de las tasas más altas de incidencia de la enfermedad de Hansen en Brasil. En 2023 se registraron 161 nuevos casos en el estado, con un incremento del 7,47% respecto al año anterior. Rio Branco concentra el mayor porcentaje de casos, afectando especialmente a comunidades rurales e indígenas con acceso limitado a servicios de salud.

ARCORES Brasil, contraparte local del proyecto, trabaja desde 2021 en coordinación con la Diócesis de Rio Branco promoviendo la justicia social y el acompañamiento a comunidades en situación de vulnerabilidad. Su labor abarca educación, protección de la infancia, empoderamiento de mujeres y mejora de infraestructuras comunitarias.
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