Emprendimientos femeninos en Guatemala desde la tradición maya

En 33 comunidades rurales de Totonicapán, Guatemala, 175 mujeres indígenas participarán en un proceso de formación que unirá tradición, emprendimiento y generación de oportunidades económicas.

El proyecto, titulado «Emprendimiento femenino en la decoración con tornasol en la indumentaria tradicional en Totonicapán, Guatemala», nace con el objetivo de fortalecer las capacidades productivas y empresariales de mujeres en situación de alta vulnerabilidad y pobreza extrema, muchas de ellas madres solteras, viudas, mujeres mayores, madres abandonadas o responsables del sostenimiento de sus familias.

Mujeres protagonistas de su propio desarrollo

El proyecto parte de una realidad concreta: en Totonicapán, muchas mujeres indígenas tienen un acceso limitado al empleo, a la formación y a recursos económicos, lo que reduce sus posibilidades de generar ingresos estables y mejorar sus condiciones de vida.

Frente a esta realidad, la intervención apuesta por fortalecer capacidades, generar oportunidades y acompañar procesos que permitan a las propias mujeres impulsar sus iniciativas económicas.

La previsión es que al menos 167 mujeres pongan en marcha microemprendimientos artesanales y que otras tantas se organicen en redes de comercialización vinculadas a mercados locales y ferias.

Además de las 175 beneficiarias directas, se estima que el proyecto alcanzará de forma indirecta a 1.045 personas, principalmente familiares y miembros de sus comunidades.

Blusa y falda bordadas con tradición maya

Formación para transformar capacidades en oportunidades

Durante 18 meses, las participantes recibirán formación práctica en la confección de delantales tradicionales decorados con tornasol y blusas quichelenses, aprendiendo técnicas de corte, costura, bordado, diseño y decoración.

Además, el proyecto incorporará talleres de emprendimiento, producción, comercialización y gestión de pequeños negocios, con el objetivo de que las mujeres puedan aplicar lo aprendido, generar ingresos y fortalecer su autonomía económica.

La iniciativa prevé también la creación de redes entre las participantes y otras mujeres artesanas de la zona para facilitar el intercambio de experiencias, el apoyo mutuo y la comercialización de sus productos en mercados locales y ferias artesanales.

Emprender preservando la identidad

La indumentaria tradicional maya forma parte de la identidad cultural de las comunidades de Totonicapán. Sus tejidos, bordados y diseños transmiten conocimientos, valores y tradiciones que pasan de generación en generación.

Por eso, el proyecto no solo busca generar nuevas oportunidades económicas, sino también preservar y poner en valor una expresión cultural profundamente arraigada en la vida de las comunidades maya K’iche’.

Las mujeres contarán además con materiales, máquinas de coser, acompañamiento técnico y un proceso continuo de seguimiento. Al finalizar la formación, las competencias adquiridas serán reconocidas mediante diplomas avalados por el Ministerio de Educación de Guatemala y por COSAMI.

Un proyecto posible gracias a la cooperación

La iniciativa cuenta con una subvención de 100.000 euros de la Comunidad de Madrid, concedida en septiembre de 2026, que representa el 75 % del coste total del proyecto.

El presupuesto asciende a 133.982 euros y se completa con aportaciones de ARCORES España, Agustinos Recoletos de Guatemala y las propias comunidades beneficiarias.

Esta financiación permitirá poner en marcha las formaciones, dotar a las participantes de materiales y equipamiento, acompañar sus procesos de emprendimiento y reforzar una red de mujeres que contribuya al desarrollo económico y social de sus comunidades.

Mujeres celebran su arte textilCuando una mujer fortalece sus capacidades, no solo amplía sus propias oportunidades: también abre nuevas posibilidades para su familia y su comunidad.

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Jóvenes de la residencia universitaria Agustiniana, que han solicitado participar como voluntarios con ARCORES Salamanca, realizaron una convivencia los días 6 y 7 de noviembre en Martiherrero (Ávila). Los ocho jóvenes estuvieron acompañados en la convivencia por José Mª Bernal, delegado de ARCORES Salamanca y director de la residencia.

Dentro de las actividades previstas, el sábado 6 de noviembre se programó una formación a cargo del equipo de voluntariado de ARCORES España. En concreto, se desplazaron Carmen Montejo, Lorenzo Pérez de Eulate y Hugo Sánchez para trabajar la tarde del sábado con los jóvenes. Se trabajaron temas de la formación básica del voluntariado ARCORES: Solidaridad, Autocuidado y cuidado de personas vulnerables y Comunidad.

ARCORES España, considera la formación un elemento esencial de la experiencia de voluntariado y procura dicha formación para todas las personas que desean ser voluntarias en ARCORES.

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Los voluntarios que realizaron durante los meses de julio y agosto su experiencia de voluntariado internacional misionero con ARCORES España hicieron el pasado sábado la última de las fases del proceso formativo: la evaluación. Los seis voluntarios que fueron a Filipinas, cuatro del grupo de Colombia y la voluntaria que viajó a República Dominicana se reunieron con representantes del equipo de voluntariado de ARCORES España para analizar lo vivido y establecer posibles puntos de mejora.

La evaluación, que se llevó a cabo en Granada, supone la última etapa del proceso de formación de los voluntarios. De esta forma, se completó la experiencia de voluntariado con todos los participantes. Todos ellos dialogaron juntos sobre la experiencia vivida e identificaron aspectos a mejorar en cuanto a la formación, a las actividades que se realizan y a la vida de grupo. Asimismo, cada voluntario expresó su compromiso con la solidaridad y el servicio a los pobres en el futuro.

Todos los voluntarios presentes coincidieron en su agradecimiento a las comunidades de acogida que, según indicaron, han sido un elemento esencial en el éxito de su voluntariado.

Ha sido el primer año que se ha llevado a cabo el proceso formativo de voluntariado al completo, desde los encuentros previos de formación hasta el envío misionero y la evaluación. ARCORES España seguirá mejorando este proceso en los próximos años, de tal forma que el voluntariado sea vivido de forma integral.