Durante este mes de julio, seis voluntarios de ARCORES en el Colegio Agustiniano de Madrid han colaborado como monitores en un campamento urbano organizado por las parroquias Santa Irene y San Bernabé del barrio de Vallecas.

Los monitores han escrito una crónica contando su experiencia:

«Durante este verano el grupo de Ecologistas con acento, de las parroquias Santa Irene y  San Bernabé, se ha transformado en una sala de cine, un parque acuático, una ruta por lo más emblemático de Europa, espacios donde aprender, convivir y respetar… Desde finales de junio y la primera mitad de julio, las dos parroquias se han unido para realizar un campamento urbano con infinidad de actividades.

El compromiso con el respeto al medio ambiente y aprender a dejar una huella positiva en la naturaleza han sido el hilo conductor del campamento. Alrededor de 45 niñas y niños han disfrutado este verano de diversión y aventuras, siempre con las medidas sanitarias adecuadas.Tras analizar la realidad del barrio se podía ver que hay pocos espacios en la zona donde los más pequeños pudieran vivir un verano diferente.

Las familias que han participado tenían realidades socioeconómicas distintas; unas han sufrido las consecuencias de la pandemia, otras necesitaban poder compaginar el trabajo con los meses de vacaciones, otras han considerado que los valores de nuestro campamento podrían contribuir positivamente en el crecimiento de los menores. Es importante ver lo necesario que es, para muchas familias a las que la crisis ha golpeado con más fuerza, el poder tener un espacio donde disfrutar y jugar durante este verano.

Durante esta quincena hemos disfrutado de gymkanas de agua y culturales, actividades deportivas, manualidades, juegos… Para hacer el calor del verano más llevadero hemos ido a la piscina dos veces a la semana; también hemos ido al cine, hemos visitado y jugado en el parque del Retiro y el Palacio de Hielo. También hemos realizado manualidades con el fin de aprender a reutilizar los desechos más comunes, como briks de leche, cajas, vasos… Por ejemplo, hemos fabricado instrumentos musicales con los que después amenizar una fiesta.

Como actividad estrella hicimos una visita al parque Europa, donde realizaron torneo láser y multiaventura con rocódromo y tirolinas. Para poner la guinda final del campamento, el último día comimos pizzas y jugamos al minigolf y a los bolos.

Hemos disfrutado de la participación de un grupo de jóvenes voluntarios de ARCORES, estudiantes del Colegio Agustiniano de Madrid. Su entusiasmo y motivación han posibilitado, junto al resto de coordinadores, que este campamento haya tenido esta fuerza. Al finalizar el campamento, muchas familias han agradecido el campamento,

 

Durante este mes de junio, ha tenido lugar en el Colegio Agustiniano de Madrid una recogida de alimentos, dentro del convenio firmado por ARCORES y este centro con Cáritas Vicaría IV, de Vallecas. En total, se recogieron 1.800 kilos de alimentos, destinados al economato de Cáritas. Esta es la mayor recogida de productos de todas las que ha recibido Cáritas para este lugar. La organización pidió que se llevara especialmente aceite y leche, aunque también se recogieron otros alimentos no perecederos, como pasta, arroz, harina o azúcar.

Además, gracias a este acuerdo de colaboración, esta semana ha comenzado un campamento urbano con 45 niños, en el que colaboran como monitores seis voluntarios de ARCORES y el Colegio Agustiniano.

El pasado 14 de abril tuvo lugar, en el Colegio Agustiniano de Madrid, el taller sobre prevención, detección y protocolos de actuación frente al maltrato de menores, impartido a todo el claustro del centro. Los talleres sobre protección del menor son parte del programa que se lleva a cabo en los colegios de la Familia Agustino-Recoleta en España.

En el taller se trató la actuación ante el maltrato, que debe darse en varios frentes. En primer lugar, en la prevención, con acciones que fomenten el buen trato hacia y entre los menores, y mediante la formación y sensibilización de toda la comunidad educativa (alumnos, familias, personal y colaboradores del centro educativo). En segundo lugar, se debe trabajar en la detección de posibles casos de maltrato, atendiendo a los posibles indicadores como signos de un posible maltrato. Una vez detectado un posible caso, debe comenzar un proceso de valoración, de posible notificación y seguimiento del caso. Todos estos procesos deben darse de acuerdo a protocolos y estructuras institucionales que permitan abordar adecuadamente posibles casos de abuso.