Guadalajara late por Filipinas
El mes de marzo de nuestra campaña Latiendo en Misión nos lleva hasta Filipinas, donde un puente de esperanza cruza el océano desde Guadalajara hasta las comunidades más vulnerables de la isla de Cebú.
Una doble catástrofe que sacudió Visayas
El 30 de septiembre de 2025, un terremoto de magnitud 6,9 Mw devastó la región de Visayas, con epicentro en Bogo City (provincia de Cebú). Fue el seísmo más destructivo registrado en la zona en más de una década: 68 muertos, 559 heridos y más de 77.000 personas desplazadas, con hospitales colapsados, sin luz y sin agua potable. Las réplicas —más de 12.000— no dejaban respiro.
Apenas un mes después, el tifón Kalmaegi golpeó la misma región herida, agravando una situación ya desesperada. La suma de ambas catástrofes dejó a más de 366.000 personas afectadas y 80.595 familias sin apenas recursos para reconstruir sus vidas.
«Tinabangay»: juntos ayudamos
Ante esta emergencia, ARCORES Filipinas puso en marcha en octubre de 2025 la misión «Tinabangay» —que en cebuano significa juntos ayudamos—, liderada por Fray Albert Pellazar y Fray Glynn Ortega, junto a 20 voluntarios de la Universidad de San José-Recoletos.
El equipo se adentró en las zonas remotas y montañosas de Tabuelan y San Remigio, lugares a los que otras agencias no habían llegado, distribuyendo:
🍚 2.500 paquetes de alimentos en la fase inicial, con el objetivo de alcanzar 10.000 familias
💧 2.000 botellas de agua para garantizar acceso a agua potable segura
⛺ Materiales para refugios temporales (tiendas de campaña, esterillas, mosquiteras)
🎒 230 «Bolsas de Esperanza» con material educativo y artístico para niños y familias
🧴 Kits de higiene para personas mayores
El 22 de diciembre de 2025, el Concejal Delegado de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Guadalajara, Roberto Narro Ortiz, firmó la resolución por la que se conceden 5.400 euros a ARCORES España para el proyecto «Ayuda de emergencia a las víctimas del terremoto y del tifón Kalmaegi en Filipinas».

La aportación de Guadalajara no es solo económica: es un gesto de solidaridad institucional que demuestra que la cooperación local puede tener un impacto global real. Gracias a este apoyo, ARCORES puede garantizar que la ayuda llegue a las familias más aisladas y vulnerables, aquellas que de otro modo quedarían invisibles en la respuesta humanitaria.
Detrás de cada paquete de alimentos, de cada «Bolsa de Esperanza» que llega a manos de un niño en Cebú, hay una cadena de solidaridad que une a voluntarios filipinos, a la organización ARCORES y a instituciones como el Ayuntamiento de Guadalajara.
Este marzo, Latiendo en Misión late por Filipinas. Porque cada latido cuenta, y el tuyo también puede marcar la diferencia.
👉 ¿Quieres sumarte? Haz tu donativo aquí
- Publicado en Actualidad
Un puente de esperanza a través de las olas
Por Fr. Kenneth Pahamutang, OAR. Isla de Casian
Durante generaciones, las turquesas aguas que rodean la isla de Calampisao, en Palawan, actuaron como santuario y, a la vez, como una silenciosa barrera. Si bien la belleza natural de la isla es impresionante, su aislamiento geográfico dictó durante mucho tiempo los límites de la educación en la Escuela Primaria de Calampisao, un puente de esperanza a través de las olas.
En esta realidad de «lugar remoto», maestros y alumnos luchaban contra una persistente brecha digital, donde los libros escasos y la total ausencia de conectividad hacían que el mundo más allá del horizonte pareciera imposiblemente lejano. Durante años, el sueño de una educación moderna estuvo secuestrado por la logística del mar, pues tender cables tradicionales a través de las profundidades era una hazaña tan imposible como las débiles señales celulares que apenas rozaban la orilla.

El renacimiento digital de Calampisao
Esta «Esperanza de Alta Velocidad» trajo una revolución al aula: una conexión fiable y de baja latencia que se mantiene firme incluso cuando la isla es azotada por los vientos del monzón y los tifones. Por primera vez, el mundo digital no solo llegó a Calampisao, sino que se quedó, proporcionando un sólido salvavidas que garantiza que el aislamiento físico ya no signifique privación de información.
Para los educadores de la isla, la biblioteca electrónica se ha convertido en un santuario profesional. Ya no limitados por materiales desactualizados, ahora navegan por un vasto repositorio de recursos alineados con el DepEd y herramientas multimedia interactivas. Materias complejas como Ciencias y Geografía, que antes eran difíciles de explicar solo con tiza y palabras, ahora cobran vida a través de videos en streaming y software interactivo.

En última instancia, el verdadero corazón de esta historia reside en los niños de Calampisao, para quienes la brecha digital finalmente se ha cerrado. Con tabletas en mano, un estudiante en este rincón remoto de Taytay ahora se encuentra en igualdad de condiciones con un compañero de una escuela privada en Manila.
Ya no solo aprenden sobre el mundo; participan en él, dominando la alfabetización digital del siglo XXI y explorando sus pasiones personales, desde los misterios del espacio hasta la biología de los arrecifes que los rodean. Como «Piloto de Esperanza», este proyecto de ARCORES es un testimonio de justicia social, que demuestra que la geografía nunca debería ser una barrera para el genio.
Las olas quizás aún separen a Calampisao del continente, pero se ha construido un puente digital que ninguna marea podrá borrar, un puente de esperanza a través de las olas. Más de Latiendo en misión
- Publicado en Actualidad
Cuando el agua llega
Hay un momento que las mujeres y la población de Viza y El Frayle no olvidarán: cuando el agua llega limpia, segura y suficiente hasta sus hogares. Pero lo que quizás no esperaban es que, junto con el agua, también llegaría algo más difícil de ver y mucho más transformador: la conciencia de su propio poder.
Durante 20 meses, las comunidades de Viza y El Frayle, en la región peruana de Cusco, vivieron un proceso de cambio profundo gracias al proyecto «Acceso universal y equitativo al agua segura», impulsado por ARCORES Perú con el apoyo del Gobierno de La Rioja y la participación activa de las propias familias beneficiarias. Un proyecto que, sobre el papel, hablaba de tuberías, lavatorios y sistemas de distribución. Pero que, en la práctica, fue mucho más que eso.

Hoy, las mujeres de estas comunidades forman parte de las juntas directivas que gestionan el sistema de agua. Son ellas quienes velan por su correcto funcionamiento, quienes toman decisiones sobre su mantenimiento, quienes garantizan que el esfuerzo colectivo tenga futuro. Su liderazgo no es simbólico: es real, es necesario y es sostenible.
En los hogares también se nota el cambio. El lavado de manos en los momentos clave, el consumo de agua segura, la eliminación adecuada de residuos… Nuevos hábitos que nacen de la comprensión, no de la imposición. Hábitos que las mujeres transmiten a sus hijos e hijas, sembrando una cultura de salud y cuidado que trasciende el proyecto.
204 familias tienen hoy acceso a agua segura. Pero detrás de ese número hay nombres, hay historias, hay mujeres que un día descubrieron que el agua no es solo un recurso: es un derecho. Y que defenderlo también es cosa suya.
Este proyecto es posible gracias a la solidaridad de personas como tú. Si quieres seguir haciendo latir este corazón colectivo, puedes sumarte a través de ARCORES.
- Publicado en Actualidad
Un pedacito de cielo en Fortaleza
Los últimos días en el Lar Santa Mónica de Fortaleza han tenido un sabor especial, como cuando uno sabe que cada momento se vuelve más intenso porque está llegando el final. El barullo llenaba el Lar desde temprano, voces que me llamaban por el nombre, manos pequeñas que buscaban ayuda para terminar una actividad o simplemente para sentirse acompañadas. Entre juegos, conversaciones y pequeños conflictos cotidianos, fui descubriendo que la misión no estaba en hacer algo extraordinario, sino en estar presente de verdad.
Recuerdo especialmente las tardes en las que nos sentábamos a crear juntas: origami, dibujos, pequeños detalles hechos con paciencia. Algunas niñas se concentraban en silencio y otras hablaban sin parar, contando historias del colegio. En medio de esa bulla alegre, aprendí que cada actividad era una oportunidad para que ellas se sintieran capaces, vistas y valoradas. No era solo enseñarles algo , sino decirles sin palabras: “tú puedes”.
El Colegio
El acompañamiento al colegio también me marcó mucho estos últimos días. Entendí mejor sus desafíos diarios, sus esfuerzos por aprender y su necesidad profunda de alguien que crea en ellas.
Hubo momentos muy concretos que me tocaron el corazón: una niña que insistía en enseñarme algo nuevo aunque no le saliera perfecto; otra que, en medio del ruido, se acercaba solo para quedarse en silencio a mi lado; los abrazos inesperados al final del día, como si quisieran guardar un pedacito de ese tiempo juntas. Las bullas, que al principio parecían puro caos, se convirtieron en un lenguaje de vida, en una expresión de confianza y alegría que también me transformaba.
Desde la fe, estos días han sido una escuela viva del Evangelio. He comprendido que Jesús también habría caminado entre estas risas, estas preguntas y estas historias sencillas. Me di cuenta de que la vida cristiana se construye en lo cotidiano: al escuchar con paciencia, al corregir con ternura, al volver a empezar cuando algo no sale bien. Las niñas me enseñaron que Dios se revela en lo pequeño, en la espontaneidad y en la capacidad de seguir sonriendo aun cuando la vida no siempre es fácil.
Nuestro voluntariado
Hoy miro hacia atrás y siento que el impacto más grande no ha sido algo visible, sino una transformación interior. Llegué con el deseo de acompañar y me voy sabiendo que también fui profundamente acompañada. Las bullas, las actividades compartidas y las vivencias del colegio han dejado en mí una certeza: la misión no termina cuando uno se despide físicamente; continúa en la forma nueva de amar, de mirar y de confiar.
Me llevo sus risas, sus historias y sus abrazos como una oración viva. Y en medio de la nostalgia, queda una paz profunda: Dios estuvo presente en cada detalle, y lo que sembramos juntas seguirá creciendo, aunque los caminos ahora tomen direcciones distintas.
- Publicado en Actualidad
Compromiso social que transforma
Por Fr. Wilmer Moyetones
Latiendo en Misión es una invitación a transformar la empatía en acción concreta. Como religiosos agustinos recoletos, no podemos permanecer encerrados en nuestras comunidades mientras el mundo sufre. Nos hemos consagrado para ser voz de quienes no la tienen, para construir una nueva humanidad desde la solidaridad activa.
La injusticia, la pobreza extrema, la violencia y la exclusión social no pueden normalizarse. Debemos asumir una actitud profética y comprometernos activamente con la transformación de estas realidades.
Contra la desigualdad: solidaridad que libera
En una sociedad donde ser pobre significa ser excluido, nuestro compromiso con la pobreza evangélica adquiere una dimensión profundamente social. No se trata solo de vivir con austeridad, sino de denunciar activamente la desigualdad y comprometernos con un proyecto de sociedad justa y solidaria.
Hacernos pobres significa convertirnos en instrumentos de liberación para quienes han perdido la esperanza a causa del poder económico y la injusticia estructural. El progreso social pasa necesariamente por la lucha contra la miseria que afecta a la mayoría. No podemos ser insensibles ante esta realidad.
Escuchar el clamor de los vulnerables
La obediencia auténtica implica escuchar la voz de Dios en los vulnerables y descartados. Reconocer a Dios en los acontecimientos dramáticos de la sociedad nos lleva a oponernos a toda forma de esclavitud y opresión.
El sueño de Dios es que la humanidad viva en fraternidad, plenitud y paz. Somos corresponsables de hacerlo realidad. No podemos callar ni permanecer ajenos al sufrimiento. Si los consagrados no asumimos este papel profético, corremos el riesgo de convertirnos en cómplices de la injusticia.
Amor que abraza el dolor del mundo
Jesús vivió siempre cercano a los marginados: leprosos, prostitutas, niños, viudas, huérfanos. Si no somos capaces de salir de nosotros mismos para ir al encuentro de quienes más sufren, nuestra consagración pierde sentido.
Estamos llamados a acercarnos a las heridas del corazón humano, a sanar, abrazar y acompañar sin miedo al contacto con el dolor. El amor célibe se manifiesta en el compromiso con el sufrimiento de los oprimidos, convirtiéndose en profecía contra el egoísmo y la indiferencia.
ARCORES: Solidaridad en acción
La red solidaria ARCORES es el canal privilegiado para canalizar nuestro compromiso social. No podemos delegar esta labor únicamente a quienes están formalmente encargados. Todos debemos implicarnos, sumando fuerzas en una misma misión solidaria.
Como religiosos agustinos recoletos, debemos defender los derechos de los marginados y luchar por su dignidad, aun enfrentando obstáculos políticos y sociales. Nuestra misión nos exige vivir con conciencia ecológica y responsabilidad por el cuidado de la creación.
Mes a mes, la Jornada de Corazón Solidario nos presenta proyectos concretos donde nuestra solidaridad transforma vidas reales. Detrás de cada iniciativa hay personas con nombres y rostros, con sueños y esperanzas que merecen ser acompañados.
Cada latido cuenta. Cada gesto solidario transforma.
Súmate con tu oración, tu tiempo, tu difusión o tu aporte económico. No podemos permanecer al margen de las realidades humanas. ARCORES es nuestro medio para vivir la consagración desde la perspectiva del Reino de Dios, haciendo realidad el sueño divino de justicia y fraternidad.
- Publicado en Actualidad
Un corazón que late en misión desde hace casi 50 años
Fr. Roberto Armas (OAR), presidente Arcores Perú.
Soy Fr. Roberto Armas (OAR), presidente de ARCORES Perú. Natural de San Millán de la Cogolla, entré de pequeño en los Agustinos Recoletos de Logroño. Me ordené sacerdote a finales de 1977, y apenas un mes después, en enero de 1978, fui enviado a la Misión de Chota en Perú.
Fueron 12 años de experiencias profundas como misionero en estas tierras que, por naturaleza, son puramente misioneras. Después trabajé en distintos lugares del Perú: Arequipa, Lima (23 años), Chiclayo, Cajamarca. Hace tres años regresé a Chota, esta vez como responsable de ARCORES Perú.
ARCORES en Chota es una ONG misionera cien por cien. La misión de Jesús en este mundo fue evangelizar y estar con los más pobres y necesitados. Esa misma es la misión de la Iglesia, y es la misión de los Agustinos Recoletos en todos los lugares donde estamos. También en Chota y en el Perú. Y esa es la misión de ARCORES Internacional.

ARCORES, la Red Solidaria y la misión de los Agustinos Recoletos son una fusión perfecta: evangelizar y promover la acción social y la promoción humana allí donde la Iglesia nos necesita. Eso es lo que siento como Agustino Recoleto y como responsable de ARCORES Perú aquí en Chota.
La labor que hemos realizado todos los Agustinos Recoletos desde que estamos en Chota ha sido siempre la misma: evangelizar esta Prelatura que la Iglesia nos encomendó, sin descuidar la labor social y la atención a los más necesitados. Eso fue desde el principio y lo sigue siendo hoy. ARCORES ha sido una extraordinaria oportunidad para hacer esto realidad, por la multitud de proyectos que ha llevado a cabo desde que existe, primero Haren Alde y después ARCORES.
Me siento orgulloso de ser responsable de esta labor y renuevo mi compromiso de darlo todo en mi vida religiosa por esta misión que la Orden me ha encomendado: evangelizar mediante esta labor social de ayuda a nuestras comunidades y personas de nuestro Perú y nuestra Prelatura.
Que este mes de febrero oren todos por el éxito de nuestros proyectos de ARCORES en Perú. Bendiciones para todos.
- Publicado en Actualidad

























