Guadalajara late por Filipinas

El mes de marzo de nuestra campaña Latiendo en Misión nos lleva hasta Filipinas, donde un puente de esperanza cruza el océano desde Guadalajara hasta las comunidades más vulnerables de la isla de Cebú.

Una doble catástrofe que sacudió Visayas

El 30 de septiembre de 2025, un terremoto de magnitud 6,9 Mw devastó la región de Visayas, con epicentro en Bogo City (provincia de Cebú). Fue el seísmo más destructivo registrado en la zona en más de una década: 68 muertos, 559 heridos y más de 77.000 personas desplazadas, con hospitales colapsados, sin luz y sin agua potable. Las réplicas —más de 12.000— no dejaban respiro.

Apenas un mes después, el tifón Kalmaegi golpeó la misma región herida, agravando una situación ya desesperada. La suma de ambas catástrofes dejó a más de 366.000 personas afectadas y 80.595 familias sin apenas recursos para reconstruir sus vidas.

«Tinabangay»: juntos ayudamos

Ante esta emergencia, ARCORES Filipinas puso en marcha en octubre de 2025 la misión «Tinabangay» —que en cebuano significa juntos ayudamos—, liderada por Fray Albert Pellazar y Fray Glynn Ortega, junto a 20 voluntarios de la Universidad de San José-Recoletos.

El equipo se adentró en las zonas remotas y montañosas de Tabuelan y San Remigio, lugares a los que otras agencias no habían llegado, distribuyendo:

🍚 2.500 paquetes de alimentos en la fase inicial, con el objetivo de alcanzar 10.000 familias
💧 2.000 botellas de agua para garantizar acceso a agua potable segura
⛺ Materiales para refugios temporales (tiendas de campaña, esterillas, mosquiteras)
🎒 230 «Bolsas de Esperanza» con material educativo y artístico para niños y familias
🧴 Kits de higiene para personas mayores

El 22 de diciembre de 2025, el Concejal Delegado de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Guadalajara, Roberto Narro Ortiz, firmó la resolución por la que se conceden 5.400 euros a ARCORES España para el proyecto «Ayuda de emergencia a las víctimas del terremoto y del tifón Kalmaegi en Filipinas».

Esta subvención, enmarcada en la convocatoria de cooperación al desarrollo del Ayuntamiento, forma parte de un proyecto con un coste total de 83.224,30 € —cofinanciado también por el Ayuntamiento de Valladolid— y se ejecuta durante 2025-2026.

La aportación de Guadalajara no es solo económica: es un gesto de solidaridad institucional que demuestra que la cooperación local puede tener un impacto global real. Gracias a este apoyo, ARCORES puede garantizar que la ayuda llegue a las familias más aisladas y vulnerables, aquellas que de otro modo quedarían invisibles en la respuesta humanitaria.

Detrás de cada paquete de alimentos, de cada «Bolsa de Esperanza» que llega a manos de un niño en Cebú, hay una cadena de solidaridad que une a voluntarios filipinos, a la organización ARCORES y a instituciones como el Ayuntamiento de Guadalajara.

Este marzo, Latiendo en Misión late por Filipinas. Porque cada latido cuenta, y el tuyo también puede marcar la diferencia.

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Por Fr. Kenneth Pahamutang, OAR. Isla de Casian

Durante generaciones, las turquesas aguas que rodean la isla de Calampisao, en Palawan, actuaron como santuario y, a la vez, como una silenciosa barrera. Si bien la belleza natural de la isla es impresionante, su aislamiento geográfico dictó durante mucho tiempo los límites de la educación en la Escuela Primaria de Calampisao, un puente de esperanza a través de las olas.

En esta realidad de «lugar remoto», maestros y alumnos luchaban contra una persistente brecha digital, donde los libros escasos y la total ausencia de conectividad hacían que el mundo más allá del horizonte pareciera imposiblemente lejano. Durante años, el sueño de una educación moderna estuvo secuestrado por la logística del mar, pues tender cables tradicionales a través de las profundidades era una hazaña tan imposible como las débiles señales celulares que apenas rozaban la orilla.

La marea finalmente cambió con la llegada de la Biblioteca Electrónica de Internet ARCORES, un visionario proyecto lanzado por la Red Internacional de Solidaridad de la familia Agustino Recoleta. Aprovechando el poder de los satélites de órbita baja de Starlink, la iniciativa sorteó por completo los obstáculos físicos del océano.

El renacimiento digital de Calampisao

Esta «Esperanza de Alta Velocidad» trajo una revolución al aula: una conexión fiable y de baja latencia que se mantiene firme incluso cuando la isla es azotada por los vientos del monzón y los tifones. Por primera vez, el mundo digital no solo llegó a Calampisao, sino que se quedó, proporcionando un sólido salvavidas que garantiza que el aislamiento físico ya no signifique privación de información.

Para los educadores de la isla, la biblioteca electrónica se ha convertido en un santuario profesional. Ya no limitados por materiales desactualizados, ahora navegan por un vasto repositorio de recursos alineados con el DepEd y herramientas multimedia interactivas. Materias complejas como Ciencias y Geografía, que antes eran difíciles de explicar solo con tiza y palabras, ahora cobran vida a través de videos en streaming y software interactivo.

Esta conectividad también permite a los maestros romper su propio aislamiento, participando en webinars globales y formación pedagógica que los mantiene a la vanguardia de la educación moderna. La biblioteca ha convertido efectivamente un puesto remoto en un sofisticado centro de excelencia docente, empoderando a quienes moldean el futuro de la isla.

En última instancia, el verdadero corazón de esta historia reside en los niños de Calampisao, para quienes la brecha digital finalmente se ha cerrado. Con tabletas en mano, un estudiante en este rincón remoto de Taytay ahora se encuentra en igualdad de condiciones con un compañero de una escuela privada en Manila.

Ya no solo aprenden sobre el mundo; participan en él, dominando la alfabetización digital del siglo XXI y explorando sus pasiones personales, desde los misterios del espacio hasta la biología de los arrecifes que los rodean. Como «Piloto de Esperanza», este proyecto de ARCORES es un testimonio de justicia social, que demuestra que la geografía nunca debería ser una barrera para el genio.

Las olas quizás aún separen a Calampisao del continente, pero se ha construido un puente digital que ninguna marea podrá borrar, un puente de esperanza a través de las olas. Más de Latiendo en misión

 

Cuando el agua llega

Hay un momento que las mujeres y la población de Viza y El Frayle no olvidarán: cuando el agua llega limpia, segura y suficiente hasta sus hogares. Pero lo que quizás no esperaban es que, junto con el agua, también llegaría algo más difícil de ver y mucho más transformador: la conciencia de su propio poder.

Durante 20 meses, las comunidades de Viza y El Frayle, en la región peruana de Cusco, vivieron un proceso de cambio profundo gracias al proyecto «Acceso universal y equitativo al agua segura», impulsado por ARCORES Perú con el apoyo del Gobierno de La Rioja y la participación activa de las propias familias beneficiarias. Un proyecto que, sobre el papel, hablaba de tuberías, lavatorios y sistemas de distribución. Pero que, en la práctica, fue mucho más que eso.

Desde el primer día, las mujeres estuvieron presentes. No como espectadoras, sino como protagonistas. Participaron en las jornadas de construcción, se formaron en educación sanitaria y ambiental, aprendieron sobre el cuidado del agua y los derechos que les corresponden. Y algo fue cambiando en su interior. Poco a poco, comenzaron a verse de otra manera: no solo como madres o cuidadoras del hogar, sino como sujetos con derechos, con voz y con capacidad de decisión.

Hoy, las mujeres de estas comunidades forman parte de las juntas directivas que gestionan el sistema de agua. Son ellas quienes velan por su correcto funcionamiento, quienes toman decisiones sobre su mantenimiento, quienes garantizan que el esfuerzo colectivo tenga futuro. Su liderazgo no es simbólico: es real, es necesario y es sostenible.

En los hogares también se nota el cambio. El lavado de manos en los momentos clave, el consumo de agua segura, la eliminación adecuada de residuos… Nuevos hábitos que nacen de la comprensión, no de la imposición. Hábitos que las mujeres transmiten a sus hijos e hijas, sembrando una cultura de salud y cuidado que trasciende el proyecto.

204 familias tienen hoy acceso a agua segura. Pero detrás de ese número hay nombres, hay historias, hay mujeres que un día descubrieron que el agua no es solo un recurso: es un derecho. Y que defenderlo también es cosa suya.

Este proyecto es posible gracias a la solidaridad de personas como tú. Si quieres seguir haciendo latir este corazón colectivo, puedes sumarte a través de ARCORES.

Latiendo en Misión

Un pedacito de cielo en Fortaleza

Los últimos días en el Lar Santa Mónica de Fortaleza han tenido un sabor especial, como cuando uno sabe que cada momento se vuelve más intenso porque está llegando el final. El barullo llenaba el Lar desde temprano, voces que me llamaban por el nombre, manos pequeñas que buscaban ayuda para terminar una actividad o simplemente para sentirse acompañadas. Entre juegos, conversaciones y pequeños conflictos cotidianos, fui descubriendo que la misión no estaba en hacer algo extraordinario, sino en estar presente de verdad.

Recuerdo especialmente las tardes en las que nos sentábamos a crear juntas: origami, dibujos, pequeños detalles hechos con paciencia. Algunas niñas se concentraban en silencio y otras hablaban sin parar, contando historias del colegio. En medio de esa bulla alegre, aprendí que cada actividad era una oportunidad para que ellas se sintieran capaces, vistas y valoradas. No era solo enseñarles algo , sino decirles sin palabras: “tú puedes”.

El Colegio

El acompañamiento al colegio también me marcó mucho estos últimos días. Entendí mejor sus desafíos diarios, sus esfuerzos por aprender y su necesidad profunda de alguien que crea en ellas.

Hubo momentos muy concretos que me tocaron el corazón: una niña que insistía en enseñarme algo nuevo aunque no le saliera perfecto; otra que, en medio del ruido, se acercaba solo para quedarse en silencio a mi lado; los abrazos inesperados al final del día, como si quisieran guardar un pedacito de ese tiempo juntas. Las bullas, que al principio parecían puro caos, se convirtieron en un lenguaje de vida, en una expresión de confianza y alegría que también me transformaba.

Desde la fe, estos días han sido una escuela viva del Evangelio. He comprendido que Jesús también habría caminado entre estas risas, estas preguntas y estas historias sencillas. Me di cuenta de que la vida cristiana se construye en lo cotidiano: al escuchar con paciencia, al corregir con ternura, al volver a empezar cuando algo no sale bien. Las niñas me enseñaron que Dios se revela en lo pequeño, en la espontaneidad y en la capacidad de seguir sonriendo aun cuando la vida no siempre es fácil.

Nuestro voluntariado

Hoy miro hacia atrás y siento que el impacto más grande no ha sido algo visible, sino una transformación interior. Llegué con el deseo de acompañar y me voy sabiendo que también fui profundamente acompañada. Las bullas, las actividades compartidas y las vivencias del colegio han dejado en mí una certeza: la misión no termina cuando uno se despide físicamente; continúa en la forma nueva de amar, de mirar y de confiar.

Me llevo sus risas, sus historias y sus abrazos como una oración viva. Y en medio de la nostalgia, queda una paz profunda: Dios estuvo presente en cada detalle, y lo que sembramos juntas seguirá creciendo, aunque los caminos ahora tomen direcciones distintas.

 

Para más información

Un año después del inicio de esta iniciativa, las comunidades de Kathantha, Kabakeh y Bumban Kakendekah cuentan hoy con agua potable, saneamiento y herramientas para un futuro más saludable y sostenible.

En enero de 2025, ARCORES y Ferrovial unían fuerzas para lanzar un ambicioso proyecto de desarrollo comunitario en el norte de Sierra Leona. Con una inversión de 41.892€ y un horizonte de 12 meses, el objetivo era claro: garantizar el acceso a agua potable, mejorar el saneamiento y fortalecer el entorno educativo de tres escuelas primarias rurales. Hoy, con el proyecto concluido, podemos afirmar que esa esperanza se ha convertido en realidad.

Ferrovial

Tres pozos, dos escuelas con letrinas, miles de vidas transformadas

Entre mayo y julio de 2025, los equipos de perforación trabajaron en condiciones exigentes para construir tres pozos profundos en las escuelas primarias de Kathantha (82 metros de profundidad), Kabakeh (87 metros) y Bumban Kakendekah (50 metros). Cada pozo fue equipado con una bomba manual, cercado con bloques de cemento y protegido con una valla de hierro para garantizar su seguridad y durabilidad.

Además, en las escuelas de Kathantha y Bumban Kakendekah —donde los estudiantes carecían de instalaciones sanitarias dignas— se construyeron nuevas letrinas con cinco cubículos cada una, diferenciados por género, mejorando la privacidad, la seguridad y la dignidad de niñas, niños y docentes.

El 24 de julio de 2025, ambas infraestructuras fueron inauguradas oficialmente en una celebración comunitaria que contó con la presencia de voluntarios españoles de ARCORES, la comunidad local y los estudiantes. Una jornada de alegría que incluyó charlas de higiene, una comida comunitaria y partidos de fútbol entre los jóvenes del pueblo, mostrando lo que es, un proyecto de esperanza hecho realidad.

Obtención de agua en comunidad de Sierra Leona

Más allá de la infraestructura: formación para la sostenibilidad

Conscientes de que construir no es suficiente, el proyecto incorporó una sólida fase de capacitaciones post-construcción. En diciembre de 2025, una enfermera registrada del Holy Spirit Hospital de Makeni impartió formación integral en higiene personal, higiene alimentaria e higiene del agua a 50 personas por comunidad —alumnos, docentes, padres y líderes comunitarios—. Al finalizar, se distribuyeron materiales de higiene para reforzar los hábitos aprendidos.

Paralelamente, del 18 al 20 de diciembre, técnicos especializados formaron a miembros de cada comunidad en el uso y mantenimiento de las bombas manuales, dotándoles además de herramientas básicas para realizar reparaciones menores de forma autónoma. Una apuesta clara por la apropiación comunitaria y la sostenibilidad a largo plazo.

Como parte del compromiso ambiental del proyecto, se llevó a cabo la plantación de árboles frutales autóctonos —aguacate, anacardo, mango y jaca— bajo la dirección de un técnico agrícola de la Universidad de Makeni (UNIMAK). Esta actividad, realizada en dos fases, buscó no solo mejorar la seguridad alimentaria, sino también fomentar la conciencia ecológica entre las generaciones más jóvenes y proteger las fuentes de agua frente a la erosión.

Un impacto que trasciende las cifras

El proyecto ha beneficiado directamente a 4.972 personas en las tres comunidades, con un impacto indirecto estimado en otras 10.000. Pero más allá de los números, lo que este proyecto deja es una comunidad más empoderada, con infraestructuras propias, conocimientos para mantenerlas y una nueva cultura de higiene y cuidado del entorno.

Desde ARCORES, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a la Fundación Ferrovial por hacer posible este proyecto. Su compromiso con el desarrollo humano sostenible ha demostrado que la combinación de infraestructura, educación y acción ambiental puede generar un cambio real y duradero en las comunidades más vulnerables.

Este proyecto es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando la solidaridad empresarial y la cooperación al desarrollo trabajan de la mano. Gracias, Ferrovial.

Así el comienzo del proyecto

Compromiso social que transforma

Por Fr. Wilmer Moyetones

Latiendo en Misión es una invitación a transformar la empatía en acción concreta. Como religiosos agustinos recoletos, no podemos permanecer encerrados en nuestras comunidades mientras el mundo sufre. Nos hemos consagrado para ser voz de quienes no la tienen, para construir una nueva humanidad desde la solidaridad activa.

La injusticia, la pobreza extrema, la violencia y la exclusión social no pueden normalizarse. Debemos asumir una actitud profética y comprometernos activamente con la transformación de estas realidades.

Contra la desigualdad: solidaridad que libera

En una sociedad donde ser pobre significa ser excluido, nuestro compromiso con la pobreza evangélica adquiere una dimensión profundamente social. No se trata solo de vivir con austeridad, sino de denunciar activamente la desigualdad y comprometernos con un proyecto de sociedad justa y solidaria.

Hacernos pobres significa convertirnos en instrumentos de liberación para quienes han perdido la esperanza a causa del poder económico y la injusticia estructural. El progreso social pasa necesariamente por la lucha contra la miseria que afecta a la mayoría. No podemos ser insensibles ante esta realidad.

Construcción de sistema de agua en Perú

Construcción de sistema de agua en Perú

Escuchar el clamor de los vulnerables

La obediencia auténtica implica escuchar la voz de Dios en los vulnerables y descartados. Reconocer a Dios en los acontecimientos dramáticos de la sociedad nos lleva a oponernos a toda forma de esclavitud y opresión.

El sueño de Dios es que la humanidad viva en fraternidad, plenitud y paz. Somos corresponsables de hacerlo realidad. No podemos callar ni permanecer ajenos al sufrimiento. Si los consagrados no asumimos este papel profético, corremos el riesgo de convertirnos en cómplices de la injusticia.

Amor que abraza el dolor del mundo

Jesús vivió siempre cercano a los marginados: leprosos, prostitutas, niños, viudas, huérfanos. Si no somos capaces de salir de nosotros mismos para ir al encuentro de quienes más sufren, nuestra consagración pierde sentido.

Estamos llamados a acercarnos a las heridas del corazón humano, a sanar, abrazar y acompañar sin miedo al contacto con el dolor. El amor célibe se manifiesta en el compromiso con el sufrimiento de los oprimidos, convirtiéndose en profecía contra el egoísmo y la indiferencia.

ARCORES: Solidaridad en acción

La red solidaria ARCORES es el canal privilegiado para canalizar nuestro compromiso social. No podemos delegar esta labor únicamente a quienes están formalmente encargados. Todos debemos implicarnos, sumando fuerzas en una misma misión solidaria.

Como religiosos agustinos recoletos, debemos defender los derechos de los marginados y luchar por su dignidad, aun enfrentando obstáculos políticos y sociales. Nuestra misión nos exige vivir con conciencia ecológica y responsabilidad por el cuidado de la creación.

Mes a mes, la Jornada de Corazón Solidario nos presenta proyectos concretos donde nuestra solidaridad transforma vidas reales. Detrás de cada iniciativa hay personas con nombres y rostros, con sueños y esperanzas que merecen ser acompañados.

Cada latido cuenta. Cada gesto solidario transforma.

Súmate con tu oración, tu tiempo, tu difusión o tu aporte económico. No podemos permanecer al margen de las realidades humanas. ARCORES es nuestro medio para vivir la consagración desde la perspectiva del Reino de Dios, haciendo realidad el sueño divino de justicia y fraternidad.

LATIENDO EN MISIÓN

 

Atención a chicas jóvenes en su transición a la vida adulta e inserción sociolaboral, Salamanca

ARCORES España, en colaboración con las Hermanas de la Consolación, las Hijas de Jesús y la Diócesis de Salamanca, ha recibido el apoyo de la Fundación «la Caixa» para desarrollar Casa Talita, un proyecto innovador de atención integral para jóvenes en riesgo de exclusión social.

La Fundación «la Caixa» ha concedido 29.770 euros a través de su convocatoria de ayudas a proyectos de iniciativas sociales en Castilla y León 2025, en el ámbito de Pobreza e inclusión social y la línea transversal de Inserción sociolaboral. Esta financiación permitirá poner en marcha durante 12 meses un recurso residencial temporal para 4-6 chicas jóvenes que se encuentran en proceso de emancipación tras salir de centros de protección.

Un problema invisible: la desprotección al cumplir 18 años

Cuando las jóvenes tuteladas por el sistema de protección cumplen la mayoría de edad, cesan automáticamente las medidas de amparo. De un día para otro, se ven obligadas a enfrentarse a la vida adulta sin vivienda, sin empleo, sin formación profesional y, en la mayoría de los casos, sin una red familiar o social de apoyo.

Esta situación las coloca en una posición de extrema vulnerabilidad. Según datos del Comité de Derechos del Niño, estas jóvenes presentan niveles educativos más bajos, mayor dependencia de la asistencia social y están más expuestas a situaciones de calle, embarazos no deseados, consumo de sustancias y otros riesgos de exclusión social.

Con el apoyo de la Fundación «la Caixa», Casa Talita ofrecerá un modelo integral de acompañamiento que va mucho más allá de la simple acogida residencial. El proyecto se desarrollará en un piso cedido por la Diócesis de Salamanca, completamente equipado para funcionar como un hogar donde las jóvenes puedan vivir en un ambiente de «unidad familiar».

Servicios y atención integral

El proyecto contempla una intervención completa que abarca:

Acogida residencial temporal (12 meses)
Vivienda digna con todas las necesidades básicas cubiertas: alimentación, suministros, equipamiento y ayuda para la vida diaria.

Itinerarios personalizados de inserción sociolaboral
Cada joven diseñará su propio «proyecto de vida» con el acompañamiento de un equipo técnico especializado. Este plan individualizado marcará objetivos claros y pasos concretos para lograr su autonomía personal y profesional.

Formación para el empleo
Prioridad en la obtención de certificaciones profesionales (certificados de profesionalidad o módulos de FP) que faciliten el acceso a empleos de calidad y sostenibles.

Intermediación laboral
Conexión directa con empresas y entidades para facilitar prácticas profesionales, entrevistas laborales y oportunidades reales de empleo.

Atención sanitaria y psicológica
Seguimiento individualizado de la salud física y mental de cada joven.

Asesoramiento jurídico
Apoyo legal para resolver cuestiones administrativas y legales que puedan surgir en su proceso de emancipación.

Acompañamiento humano y voluntariado
Más allá de la atención técnica, Casa Talita apuesta por la presencia, la escucha activa y la calidez humana. El voluntariado de las entidades promotoras ofrecerá mentoring, actividades de ocio y creará vínculos significativos que ayuden a las jóvenes a sentirse acogidas y a desarrollarse con plenitud.
Protagonismo y participación: las jóvenes al centro

El modelo de intervención de Casa Talita sitúa a las jóvenes como protagonistas de su propio proceso. Ellas participan activamente en la definición de sus objetivos, en el establecimiento de las normas de convivencia del piso y en la evaluación trimestral de sus avances.

Este enfoque promueve la autonomía, el empoderamiento y la responsabilidad, elementos clave para una emancipación exitosa y sostenible.

Trabajo en red: la clave del éxito

Casa Talita no es un proyecto aislado. Su fortaleza reside en la amplia red de colaboración que se ha tejido con múltiples actores sociales:

Entidades de derivación: Carmelitas Teresas, Hijas de la Caridad, Red ÍNCOLA, Cruz Roja Salamanca, Cáritas Salamanca, Red ACOGE y centros de menores de Castilla y León.
Servicios sociales públicos: CEAS, Ayuntamiento de Salamanca, Diputación, Servicios Sociales de Castilla y León, SACYL.
Centros formativos: Centros públicos, academias privadas y centros concertados con el SEPE.
Redes de inclusión social: Fundación Plan B (Salamanca), Red HOSPES (nacional), Cáritas Salamanca.
Empresas: Para la inserción laboral efectiva de las jóvenes.

Casa Talita reconoce que las jóvenes del sistema de protección enfrentan múltiples formas de vulnerabilidad relacionadas con su género, edad, situación socioeconómica, origen y experiencias de institucionalización.

Por ello, todas las acciones del proyecto incorporan perspectiva de género e interseccional, promoviendo la igualdad de oportunidades, combatiendo estereotipos y favoreciendo entornos seguros, inclusivos y equitativos.

ARCORES cuenta con una política de género institucional y una comisión específica que vela por su cumplimiento en todos sus proyectos.

Un proyecto sostenible y escalable

Gracias al apoyo inicial de la Fundación «la Caixa» y al compromiso de las entidades promotoras, Casa Talita nace con vocación de permanencia. Las organizaciones impulsoras trabajarán en la diversificación de fuentes de financiación y en el establecimiento de convenios con las administraciones públicas para garantizar la continuidad del proyecto.

El modelo es fácilmente replicable. La previsión es que, tras dos años de funcionamiento y evaluación positiva, se pueda ampliar la oferta de plazas a más unidades familiares, tanto en Salamanca como en otras localidades donde ARCORES está presente.

El nombre del proyecto proviene del arameo «Talitha kum» (Marcos 5, 41), que significa «Niña, levántate». Son las palabras que Jesús dirigió a una niña para devolverle la vida.

Casa Talita quiere ser ese espacio donde las jóvenes puedan «levantarse», recuperar la esperanza, construir su proyecto de vida y caminar hacia un futuro con autonomía y dignidad.
Un compromiso compartido por la inclusión social

El apoyo de la Fundación «la Caixa» a Casa Talita representa un reconocimiento al trabajo de ARCORES y sus entidades colaboradoras en el ámbito de la inclusión social. Esta alianza entre el tercer sector y la iniciativa social empresarial demuestra que, trabajando juntos, es posible ofrecer respuestas efectivas a los problemas sociales más urgentes.

El latido colectivo de Chota

Hay proyectos que construyen infraestructura. Y hay proyectos que construyen futuro. En las siete comunidades campesinas de Chota, en los Andes peruanos, estamos haciendo ambas cosas a la vez.

Más que humo: un problema estructural

Cuando hablamos de las cocinas tradicionales en estas comunidades, no hablamos solo de un problema doméstico. Hablamos de un síntoma de desigualdad profunda. Hablamos de comunidades enteras atrapadas en un círculo vicioso: pobreza extrema, falta de acceso a servicios básicos, exclusión de las decisiones políticas, degradación ambiental acelerada.

En San Juan Tacabamba, La Chuspa, San Juan Nungo, Progresopampa, Sierra Andina, Pampacancha y Mollebamba, las familias viven con menos del salario mínimo. No tienen agua potable en sus hogares. No tienen electricidad. Y sus viviendas —oscuras, hacinadas, llenas de humo— son el reflejo de una marginación histórica.

El poder transformador de la participación

Lo revolucionario de este proyecto no son solo las 418 cocinas mejoradas que vamos a construir. Es cómo las vamos a construir.

Cada familia participa activamente: aporta mano de obra, recolecta materiales locales, transporta los insumos hasta sus comunidades remotas. Pero sobre todo, cada familia designa a una mujer como representante. Y aquí empieza la verdadera transformación social.

En estas comunidades andinas, las mujeres cargan con todo el peso del trabajo doméstico y agrícola, pero rara vez tienen voz en las asambleas comunales. Rara vez deciden sobre el presupuesto familiar. Rara vez son reconocidas como líderes.

Este proyecto las coloca en el centro. Ellas recibirán las capacitaciones. Ellas aprenderán a gestionar los recursos. Ellas se convertirán en promotoras de salud y medio ambiente en sus comunidades. Y cuando una mujer se empodera, toda la comunidad se transforma.

Cocina mejorada

Tejiendo redes de cambio

No trabajamos solos. Este proyecto es el resultado de una alianza entre ARCORES España, ARCORES Perú, la Comunidad de Madrid, las autoridades locales de Chota, y las propias comunidades beneficiarias.

Las Juntas Administradoras de Servicios Sanitarios (JASS) —organizaciones comunitarias locales— serán las garantes de la sostenibilidad del proyecto. Ellas vigilarán que las cocinas se mantengan, que los microrrellenos sanitarios funcionen, que los árboles plantados crezcan.

Los gobiernos locales se comprometen a replicar el modelo en otras comunidades. Las escuelas integrarán la educación ambiental en sus currículos. Las organizaciones de mujeres fortalecerán su capacidad de incidencia política.

Lo que estamos haciendo en Chota no es caridad. Es cooperación para el desarrollo sostenible. Estamos demostrando que es posible:

✅ Mejorar la salud pública sin grandes hospitales, simplemente mejorando las viviendas
✅ Combatir la deforestación sin prohibiciones, ofreciendo alternativas eficientes
✅ Promover la igualdad de género sin discursos abstractos, creando espacios concretos de participación
✅ Generar desarrollo local con tecnología apropiada y recursos de la zona

Este modelo puede replicarse en cientos de comunidades andinas que enfrentan los mismos desafíos. Por eso mediremos científicamente el impacto: para tener evidencia sólida que presentar a gobiernos, organizaciones internacionales y otras comunidades.

Revisión de un depósito de agua

Cuando un latido se convierte en sinfonía

Cada cocina mejorada es una nota. Pero cuando suenan las 418 juntas, se convierte en una sinfonía de cambio social:

🌍 Impacto ambiental: 12.540 árboles plantados, reducción del 60% en el consumo de leña, freno a la deforestación
👥 Impacto comunitario: 418 mujeres empoderadas, fortalecimiento de organizaciones locales, mejora de la cohesión social
📚 Impacto educativo: Formaciones en salud, medio ambiente y género para toda la comunidad
🏛️ Impacto político: Mayor participación de las mujeres en las decisiones comunitarias y locales
El efecto dominó de la solidaridad

Cuando una mujer se empodera, otras se inspiran. Cuando una comunidad se organiza, otras la imitan.

Este proyecto de 18 meses plantará semillas que germinarán durante décadas. Porque no estamos solo construyendo cocinas. Estamos construyendo capacidades, confianza, comunidad.

Estamos demostrando que el desarrollo no viene de arriba hacia abajo, sino que brota desde las propias comunidades cuando se les dan las herramientas adecuadas.

Cada euro que aportas no solo construye una cocina. Fortalece una organización comunitaria. Planta un árbol. Inspira a otras comunidades.

Tu solidaridad no es un acto individual. Es un latido que se suma a miles de latidos más, creando un pulso colectivo de transformación social.

Porque cuando los corazones laten juntos, las montañas se mueven.

LATIENDO EN MISIÓN

Fr. Roberto Armas (OAR), presidente Arcores Perú.

Soy Fr. Roberto Armas (OAR), presidente de ARCORES Perú. Natural de San Millán de la Cogolla, entré de pequeño en los Agustinos Recoletos de Logroño. Me ordené sacerdote a finales de 1977, y apenas un mes después, en enero de 1978, fui enviado a la Misión de Chota en Perú.

Fueron 12 años de experiencias profundas como misionero en estas tierras que, por naturaleza, son puramente misioneras. Después trabajé en distintos lugares del Perú: Arequipa, Lima (23 años), Chiclayo, Cajamarca. Hace tres años regresé a Chota, esta vez como responsable de ARCORES Perú.

ARCORES en Chota es una ONG misionera cien por cien. La misión de Jesús en este mundo fue evangelizar y estar con los más pobres y necesitados. Esa misma es la misión de la Iglesia, y es la misión de los Agustinos Recoletos en todos los lugares donde estamos. También en Chota y en el Perú. Y esa es la misión de ARCORES Internacional.

Me siento misionero al cien por cien, porque mi tarea es evangelizar como sacerdote Agustino Recoleto y acompañar esta labor social y misionera de ARCORES.

ARCORES, la Red Solidaria y la misión de los Agustinos Recoletos son una fusión perfecta: evangelizar y promover la acción social y la promoción humana allí donde la Iglesia nos necesita. Eso es lo que siento como Agustino Recoleto y como responsable de ARCORES Perú aquí en Chota.

La labor que hemos realizado todos los Agustinos Recoletos desde que estamos en Chota ha sido siempre la misma: evangelizar esta Prelatura que la Iglesia nos encomendó, sin descuidar la labor social y la atención a los más necesitados. Eso fue desde el principio y lo sigue siendo hoy. ARCORES ha sido una extraordinaria oportunidad para hacer esto realidad, por la multitud de proyectos que ha llevado a cabo desde que existe, primero Haren Alde y después ARCORES.

Me siento orgulloso de ser responsable de esta labor y renuevo mi compromiso de darlo todo en mi vida religiosa por esta misión que la Orden me ha encomendado: evangelizar mediante esta labor social de ayuda a nuestras comunidades y personas de nuestro Perú y nuestra Prelatura.

Que este mes de febrero oren todos por el éxito de nuestros proyectos de ARCORES en Perú. Bendiciones para todos.

Mira la entrevista

LATIENDO EN MISIÓN

Segunda semana en LAR, Brasil.

El acompañamiento que se teje en lo cotidiano se ha ido encarnando en actividades concretas y sencillas en su forma, pero profundas en su alcance educativo y afectivo: talleres, juegos y salidas han sido el hilo conductor de una  ha presumido relación con las niñas que poco a poco se va consolidando… Estos espacios han favorecido la creatividad, pero también la autoestima já que cada » artesanía » ha sido acogida sin juicio, valorando el proceso más que el resultado.

Los talleres con elementos sencillos y reciclados han ayudado a trabajar la atención, paciencia y cuidado del material compartido. Hacer algo con las manos ha permitido que la soñadora de cada niña volviese a tener luz. Todo ha sido una escuela silenciosa de perseverancia, cooperación y confianza.

También han tenido un espacio importante los juegos corporativos de la tarde/ noche y las actividades en torno a la Semana de conmemoración de la fundación de las ARCJ  que fueron pensados no desde la competición, sino pensando en la integración de todas las niñas. El juego compartido generó un clima de alegría explicativa y pertenencia.

En cuanto a las excursiones y salidas fuera del Lar han sido momentos especialmente esperados donde se ha trabajado el respeto y la presencia. Esto ha supuesto una oportunidad para detectar miedos, necesidades y avances, priorizando la necesidad del vínculo que se ha ido teniendo con cada una de ellas. Porque efectivamente, lo educativo y afectivo caminan juntos. Y es así, en lo cotidiano,  donde el acompañamiento cobre todo su sentido.

Estas actividades han promovido valores clave para ARCORES, como la igualdad, cooperación, el cuidado del bien común y la valoración de la diversidad.

Durante estos días hemos madrugado mucho, con el fin de aprovechar al máximo la jornada con las niñas, atendiendo espacios y momentos de ocio y silencio, rutinas del día a día y misa.

La organización y estructura de los horarios ha permitido la fluidez y orden de todo lo planificado: higiene personal, rutinas de comida, salidas médicas…

El compartir almuerzo en las casas de las niñas ha resultado ser un punto de inflexión en el silencio, respeto, orden y conversación individual con las madres sociales y niñas.

Como broche de final de las vacaciones hemos compartido desayuno y cena fuera de casa y una atracción de circo.

Para las niñas acabaron ya las vacaciones, comienzan en sus aulas un nuevo curso: una puntada más para su futuro en las manos De Dios.

El tiempo que las niñas pasan en el colegio forma parte de su pecado educativo y personal. Para ellas, el colegio no es sólo un espacio de aprendizaje, sino también un lugar donde se ponen a prueba sus emociones y relaciones.

Al inicio de la jornada escolar, las niñas salen del Lar con entusiasmo y al finalizar vuelven con vivencias y concretas: alegría por lo aprendido y también cansancio. El Lar se convierte, entonces,  en un espacio donde pueden expresar lo vivido y reforzar hábitos de estudio, responsabilidad y cuidado personal.

Continuamos en misión!

Estas semanas, con una relación más implantada con las niñas y el entorno, hemos podido desarrollar cada actividad más profundamente. Cada día teníamos una propuesta de actividades diferentes según el tiempo que tuviéramos y el clima (teniendo que trabajar en las casas si llovía mucho). Partíamos de trabajar algo de movimiento, enseñarles algún baile de canciones que algunas ya conocían (como la famosa Macarena) para despertar el cuerpo y cambiar a otras actividades ahora más tranquilas y de concentración como seguir hilando llaveros, pulseras, diseñar estuches para después usar en la escuela… y finalmente acabamos haciendo algún juego o dinámica antes de compartir en el almuerzo.

Hemos querido saber qué piensan y viven las niñas preguntándoles directamente a algunas, de las cuales recibimos respuestas claras y sencillas.

*Nos cuentan cómo es vivir en el LAR:

  • Sentirse querida y feliz.
  • No sentirse sola.
  • Vivir con amigas, tener muchas celebraciones y dinámicas diferentes.
  • Conocer a voluntarias de muchos sitios a las cuales hay que amar a todas y de las que se pueden aprender muchas cosas.

*Tratamos de la relación con las voluntarias:

  • “Nos ayudan cuando estamos tristes”
  • “Nos hacen sentir importantes”
  • “Compartir el momento del almuerzo nos une y nos gusta”
  • “Aprendemos algunas cosas en español y hacemos muchas cosas nuevas de manualidades, baile…”
  • “Son muy buenas porque nos enseñan cosas aunque a veces tengamos conflictos entre nosotras las niñas, y son muy cariñosas”

Además algunas nos dicen con mucho cariño que les gustaría que nos quedáramos más tiempo o para siempre, cosa que siempre les preocupa que nos llegue ya el día de marcharnos y nos preguntan constantemente. Para nosotras como voluntarias, es algo muy valioso que en medio de todo lo que viven puedan encontrar cariño y esperanza en nuestra visita y conozcan otras maneras de vivir y de amar.

*Por último, les preguntamos qué era lo que más les había gustado hacer por ahora con nosotras y todas daban gran valor a las actividades que habíamos preparado para ellas, aprender algo nuevo y compartir tiempo jugando o en lo cotidiano.

¡Cada una de ellas y de nosotras aprendemos algo nuevo cada día!

Para nosotras las voluntarias puede parecer todo fácil, pero una palabra en portugués, una comida nueva, una conversación o algo nuevo que hacer llega también cada día.

Continuamos en misión tratando ahora, desde que comenzó febrero, la integración al nuevo curso escolar, reparto de materiales, apoyo en las materias y tareas diarias y un sin fin de cosas que seguir haciendo.

Esperamos que este nuevo curso para ellas sea fructífero e ilusionante por la vida nueva llena de AMOR.

 

Primer testimonio, da click