Treinta y cinco personas se dieron cita en La Rioja para reflexionar sobre una de las crisis humanitarias más urgentes de nuestro tiempo, un común entre ARCORES y el Monasterio de San Millán.
El pasado 29 de julio de 2025, el emblemático Monasterio San Millán de la Cogolla y el Ayuntamiento del municipio acogieron una jornada especial dedicada a uno de los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo: garantizar el acceso al agua como derecho humano fundamental.

El evento se enmarcó dentro del proyecto de cooperación titulado «Acceso universal y equitativo al agua segura y accesible para todos los habitantes de las comunidades de Viza y Frayle. Garantizando la gestión sostenible del agua, promoviendo la igualdad de género, el liderazgo juvenil y protección del medio ambiente», financiado por el Gobierno de La Rioja en su convocatoria de subvenciones 2023.
La jornada contó con personal técnico de ARCORES y una participación especial: la intervención del Padre Francisco Jesús Santamaría, OAR, misionero en Cajamarca, quien aportó su experiencia directa desde el terreno peruano donde ARCORES desarrolla sus proyectos de agua y saneamiento.
Una crisis que afecta a más de la mitad del planeta
Durante el taller, los treinta y cinco asistentes pudieron dimensionar la magnitud de esta crisis a través de datos que resultan estremecedores. Mientras que en España consumimos una media de 130 litros por persona al día y en Estados Unidos la cifra asciende a 310 litros, hay comunidades enteras que no llegan a los 20 litros diarios. La Organización Mundial de la Salud establece que se necesitan entre 50 y 100 litros diarios para tener una vida digna.

Las causas son múltiples y complejas: desde la escasez natural en regiones áridas hasta los 2 millones de toneladas de desechos que se vierten diariamente en los cuerpos de agua, pasando por una gobernanza ineficaz que perpetúa la desigualdad.
El cambio climático agrava exponencialmente esta situación, ya que por cada grado de calentamiento global, aproximadamente un 7% de la población mundial se verá expuesta a una disminución del 20% de los recursos hídricos renovables.
Cada año se pierden 443 millones de días escolares por enfermedades relacionadas con el agua, mientras que 1.000 niños mueren diariamente por diarrea causada por agua contaminada.
La desigualdad de género se perpetúa cuando, como ocurre en África, el 90% del trabajo de recogida de agua recae en mujeres y niñas, que destinan 200 millones de horas diarias a esta tarea, caminando una media de 6 kilómetros diarios para obtener este recurso vital.
Tres décadas de compromiso en terreno
La experiencia de ARCORES España sirvió como ejemplo tangible de que las soluciones son posibles. Con más de 30 años trabajando a favor del Derecho al Agua, la organización presentó los resultados concretos de su trabajo en Sierra Leona, Brasil y Perú.
En Sierra Leona, donde casi el 60% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y menos de un cuarto de las escuelas tiene suministro de agua, ARCORES ya ha construido pozos en 7 escuelas y planea llegar a las 73 escuelas de la red católica en fases sucesivas. El resultado: reducción significativa de enfermedades y del absentismo escolar.
En Brasil, el trabajo en Lábrea ha permitido que 105 familias cuenten con sistemas de abastecimiento y almacenamiento de agua, avanzando hacia una segunda fase que dotará a cada casa de baño completo. Las mejoras se traducen en menos enfermedades como malaria y dengue, mayor privacidad y un mejor medio ambiente.
En la provincia peruana de Chota, donde solo el 60% de la población cuenta con cobertura de servicio de agua, ARCORES ha construido un sistema de agua con cloración que asegura abastecimiento las 24 horas, logrando reducir las enfermedades digestivas y formando a familias y jóvenes en hábitos saludables.
También se abordó la importancia de presionar tanto al sector público como al privado para que asuman su responsabilidad en la garantía del Derecho al Agua, y de apoyar a organizaciones que trabajan en esta causa a través del voluntariado, donaciones o acciones de sensibilización.
Un objetivo urgente: la Agenda 2030
La jornada se enmarca en el compromiso con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la Agenda 2030, que busca garantizar el acceso universal al agua potable. Sin embargo, según Naciones Unidas, el progreso es demasiado lento y hay que acelerar los esfuerzos seis veces más de lo actual, o 1.600 millones de personas continuarán sin acceso en 2030.
Paradójicamente, mientras se necesitan más de 200.000 millones de dólares anuales para garantizar el acceso universal al agua y saneamiento, la ayuda oficial al desarrollo vinculada al sector hídrico disminuyó un 15% entre 2015 y 2021.
En un mundo donde el agua limpia sigue siendo un lujo para muchos, iniciativas como la desarrollada en San Millán de la Cogolla demuestran que la sensibilización y la acción local pueden contribuir a soluciones globales. Porque, como recordaron los organizadores y el Padre Santamaría desde su experiencia misionera, el derecho al agua no es solo una cuestión técnica o política: es, ante todo, una cuestión de justicia y dignidad humana.







