Un año después de la DANA: 300 vidas reconstruidas y un compromiso que continúa

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ROCLADE Fundación y ARCORES España mantienen su apoyo integral a las personas más vulnerables afectadas por la catástrofe en Valencia

A un año de la devastadora DANA que arrasó decenas de municipios valencianos, PROCLADE Fundación y ARCORES España presentan un balance de su proyecto conjunto «Acompañamiento emocional tras la emergencia DANA», que ha atendido a más de 300 personas en situación de especial vulnerabilidad. Los datos revelan no solo la magnitud de la intervención, sino también la persistencia de necesidades que requieren un compromiso a largo plazo.
Más allá de la emergencia: un acompañamiento integral

Desde el inicio de la catástrofe, ambas entidades han desplegado un modelo de intervención que va más allá de la ayuda inmediata. «No se trata solo de entregar recursos, sino de acompañar a cada persona en la reconstrucción de su proyecto de vida», explican desde la alianza PROCLADE-ARCORES.

Las cifras hablan por sí solas: las 300 personas atendidas han recibido acompañamiento emocional, 250 de ellas (el 85%) han sido asesoradas jurídica y administrativamente, y se han tramitado más de 100 expedientes de regularización migratoria para personas que, debido a su situación administrativa irregular, quedaron excluidas de las ayudas públicas.
El rostro invisible de la tragedia

El perfil de las personas atendidas refleja la cara más dura de la crisis: migrantes en situación irregular, familias monomarentales, empleadas del hogar que perdieron su trabajo tras el fallecimiento de las personas a las que asistían o porque sus hogares quedaron inhabitables. Personas que lo perdieron todo y que, sin seguros o con pólizas insuficientes, se encontraron en una situación de extrema precariedad.

«Muchas de estas personas son invisibles para el sistema. No pueden acceder a ayudas públicas, han perdido sus viviendas y sus empleos. Nuestra labor es darles voz y acompañarlas en cada paso», señalan desde PROCLADE y ARCORES.

Gracias al apoyo de ARCORES España, 23 familias han recibido ayudas económicas directas por un total de 7.700 euros, destinadas a cubrir necesidades básicas como alimentación, medicación, transporte y reposición de enseres. Las ayudas se estructuran en dos modalidades: 17 personas han recibido 300 euros en pagos fraccionados de 100 euros cada dos semanas, mientras que 6 familias han recibido una ayuda puntual de 500 euros para afrontar situaciones de mayor gravedad.
La herida emocional que no se ve

Si bien todas las personas atendidas recibieron un espacio de ventilación emocional, aproximadamente 60 de ellas necesitaron iniciar un tratamiento psicológico individualizado, con una media de más de siete sesiones. El equipo de psicólogas profesionales, todas con máster habilitante en Psicología General Sanitaria, ha trabajado casos de duelo, estrés postraumático, fobias, insomnio, ansiedad y ataques de pánico.

Un dato significativo: en las últimas semanas se ha registrado un aumento de solicitudes de apoyo psicológico, coincidiendo con las recientes alertas por lluvias. «El trauma se reactiva. Cada vez que llueve, el miedo vuelve», explican desde el área de acompañamiento emocional del proyecto.

La intervención se ha complementado con grupos de apoyo terapéutico, talleres de mindfulness y arteterapia. Además, tras detectar una necesidad crítica en población infantil y juvenil, el proyecto ha iniciado un ciclo de talleres de gestión emocional en el IES de Albal, que llegará a unos 200 estudiantes de 3º y 4º de ESO durante el primer trimestre escolar.
Empleo: la puerta hacia la autonomía

El área de inserción laboral ha atendido a aproximadamente 200 personas mediante sesiones individualizadas de orientación: elaboración de currículums, inscripción en LABORA y portales de empleo, acceso a formación profesional. Además, se han impartido dos formaciones grupales en las que han participado unas 40 personas.

Los resultados son esperanzadores: de las personas acompañadas que han informado sobre su situación, aproximadamente 104 (el 52%) manifiestan estar actualmente activas laboralmente.

La incorporación de PROCLADE a la Mesa de Empleo de Valencia (MEV) ha permitido difundir diariamente ofertas de empleo y formación entre las personas beneficiarias, ampliando sus oportunidades de inserción.
Un equipo comprometido

El proyecto cuenta con 29 personas voluntarias, todas con titulación profesional: psicólogas con máster habilitante, abogadas, técnicas de inserción laboral e integradoras sociales. De ellas, 17 forman parte del área de acompañamiento emocional y 12 del área jurídica, administrativa y de inserción laboral.

«Hemos priorizado la calidad y continuidad del acompañamiento sobre la cantidad. Lo fundamental no es tener más voluntarios, sino garantizar una respuesta efectiva sin dejar a nadie atrás», subrayan desde la coordinación del proyecto conjunto.

PROCLADE ha establecido además una colaboración con la Universidad de Valencia para ampliar su red de voluntariado a partir del próximo curso escolar.
42 municipios, una misma realidad

La intervención se ha extendido por 42 municipios: Paiporta, Alfafar, Catarroja, Torrent, Albal, Sedaví, Massanassa, Benetússer, Aldaia, Picanya, Cheste, Algemesí, Alzira, Sueca, entre otros. En todos ellos, la realidad es similar: familias rotas, viviendas destruidas, empleos perdidos y un impacto emocional que perdurará durante años.
El trabajo en red: clave del éxito

PROCLADE ha reforzado su trabajo en red durante los últimos meses, integrándose en la Red de Entidades DANA y manteniendo reuniones con el área de Extranjería y diferentes administraciones públicas. Esta coordinación ha permitido agilizar trámites, optimizar recursos y ofrecer una atención más completa.

«No podemos trabajar solos. La complejidad de las situaciones requiere una respuesta coordinada entre entidades, administraciones y servicios sociales. La colaboración con ARCORES ha sido fundamental para poder ofrecer este acompañamiento integral», explican desde la organización.
Los retos que persisten

A pesar de los avances, las dificultades continúan: la exclusión de las ayudas públicas por motivos administrativos, la precariedad habitacional, el encarecimiento del alquiler y el fuerte impacto psicosocial que se traduce en ansiedad, insomnio y estrés postraumático en muchas de las personas afectadas.

«La emergencia no ha terminado. Para muchas familias, la situación sigue siendo crítica. El olvido es el mayor peligro ahora», advierten desde PROCLADE y ARCORES.

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