El latido colectivo de Chota

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Hay proyectos que construyen infraestructura. Y hay proyectos que construyen futuro. En las siete comunidades campesinas de Chota, en los Andes peruanos, estamos haciendo ambas cosas a la vez.

Más que humo: un problema estructural

Cuando hablamos de las cocinas tradicionales en estas comunidades, no hablamos solo de un problema doméstico. Hablamos de un síntoma de desigualdad profunda. Hablamos de comunidades enteras atrapadas en un círculo vicioso: pobreza extrema, falta de acceso a servicios básicos, exclusión de las decisiones políticas, degradación ambiental acelerada.

En San Juan Tacabamba, La Chuspa, San Juan Nungo, Progresopampa, Sierra Andina, Pampacancha y Mollebamba, las familias viven con menos del salario mínimo. No tienen agua potable en sus hogares. No tienen electricidad. Y sus viviendas —oscuras, hacinadas, llenas de humo— son el reflejo de una marginación histórica.

El poder transformador de la participación

Lo revolucionario de este proyecto no son solo las 418 cocinas mejoradas que vamos a construir. Es cómo las vamos a construir.

Cada familia participa activamente: aporta mano de obra, recolecta materiales locales, transporta los insumos hasta sus comunidades remotas. Pero sobre todo, cada familia designa a una mujer como representante. Y aquí empieza la verdadera transformación social.

En estas comunidades andinas, las mujeres cargan con todo el peso del trabajo doméstico y agrícola, pero rara vez tienen voz en las asambleas comunales. Rara vez deciden sobre el presupuesto familiar. Rara vez son reconocidas como líderes.

Este proyecto las coloca en el centro. Ellas recibirán las capacitaciones. Ellas aprenderán a gestionar los recursos. Ellas se convertirán en promotoras de salud y medio ambiente en sus comunidades. Y cuando una mujer se empodera, toda la comunidad se transforma.

Tejiendo redes de cambio

No trabajamos solos. Este proyecto es el resultado de una alianza entre ARCORES España, ARCORES Perú, la Comunidad de Madrid, las autoridades locales de Chota, y las propias comunidades beneficiarias.

Las Juntas Administradoras de Servicios Sanitarios (JASS) —organizaciones comunitarias locales— serán las garantes de la sostenibilidad del proyecto. Ellas vigilarán que las cocinas se mantengan, que los microrrellenos sanitarios funcionen, que los árboles plantados crezcan.

Los gobiernos locales se comprometen a replicar el modelo en otras comunidades. Las escuelas integrarán la educación ambiental en sus currículos. Las organizaciones de mujeres fortalecerán su capacidad de incidencia política.

Lo que estamos haciendo en Chota no es caridad. Es cooperación para el desarrollo sostenible. Estamos demostrando que es posible:

✅ Mejorar la salud pública sin grandes hospitales, simplemente mejorando las viviendas
✅ Combatir la deforestación sin prohibiciones, ofreciendo alternativas eficientes
✅ Promover la igualdad de género sin discursos abstractos, creando espacios concretos de participación
✅ Generar desarrollo local con tecnología apropiada y recursos de la zona

Este modelo puede replicarse en cientos de comunidades andinas que enfrentan los mismos desafíos. Por eso mediremos científicamente el impacto: para tener evidencia sólida que presentar a gobiernos, organizaciones internacionales y otras comunidades.

Cuando un latido se convierte en sinfonía

Cada cocina mejorada es una nota. Pero cuando suenan las 418 juntas, se convierte en una sinfonía de cambio social:

🌍 Impacto ambiental: 12.540 árboles plantados, reducción del 60% en el consumo de leña, freno a la deforestación
👥 Impacto comunitario: 418 mujeres empoderadas, fortalecimiento de organizaciones locales, mejora de la cohesión social
📚 Impacto educativo: Formaciones en salud, medio ambiente y género para toda la comunidad
🏛️ Impacto político: Mayor participación de las mujeres en las decisiones comunitarias y locales
El efecto dominó de la solidaridad

Cuando una mujer se empodera, otras se inspiran. Cuando una comunidad se organiza, otras la imitan.

Este proyecto de 18 meses plantará semillas que germinarán durante décadas. Porque no estamos solo construyendo cocinas. Estamos construyendo capacidades, confianza, comunidad.

Estamos demostrando que el desarrollo no viene de arriba hacia abajo, sino que brota desde las propias comunidades cuando se les dan las herramientas adecuadas.

Cada euro que aportas no solo construye una cocina. Fortalece una organización comunitaria. Planta un árbol. Inspira a otras comunidades.

Tu solidaridad no es un acto individual. Es un latido que se suma a miles de latidos más, creando un pulso colectivo de transformación social.

Porque cuando los corazones laten juntos, las montañas se mueven.

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