El agua y la esperanza desde La Rioja

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En los valles interandinos del norte de Perú, donde los caminos de herradura serpentean entre cerros y la vida transcurre al ritmo de la agricultura de subsistencia, 140 familias están a punto de ver transformada su realidad. El Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Medrano ha concedido una subvención de 117.956,96 euros a ARCORES España para ejecutar un proyecto que llevará agua potable, cocinas mejoradas y esperanza a tres comunidades rurales de Cajamarca, una de las regiones más pobres del país.

Todo comenzó con una solicitud. Las comunidades de San José, Malleta y El Porvenir, conocedoras del trabajo que ARCORES Perú viene realizando desde hace más de 15 años en la región, se acercaron a nuestra organización con una petición clara: necesitaban ayuda para acceder a un derecho fundamental que les había sido negado durante generaciones: el agua potable.

La realidad que encontramos durante nuestras visitas de diagnóstico fue contundente. El 92% de las familias consume agua sin hervir obtenida de pozos, el 100% cocina con fogones tradicionales que llenan sus hogares de humo tóxico, y las enfermedades diarreicas y respiratorias son una constante, especialmente entre los niños y niñas. En Cajamarca, el 44,5% de la población vive en situación de pobreza, y estas tres comunidades no son la excepción.

Durante 20 meses, trabajaremos codo a codo con las 587 personas (283 hombres y 304 mujeres) que habitan estas comunidades, ubicadas en los distritos de Santo Tomás y Socota, provincia de Cutervo. Nuestro enfoque es integral, combinando infraestructura con formación y empoderamiento comunitario.

Lo que construiremos juntos:

Tres sistemas de agua potable que llevarán agua segura directamente a cada hogar, con dos grifos por vivienda: uno exterior y otro en el lavadero, facilitando prácticas de higiene fundamentales como el lavado de manos.

140 cocinas mejoradas que reducirán hasta un 90% el humo en el interior de las viviendas, disminuirán entre un 30% y 50% el consumo de leña, y protegerán la salud de las familias, especialmente de mujeres y niños que pasan horas junto al fuego.

Microrrellenos sanitarios familiares para una gestión adecuada de residuos, contribuyendo a un entorno más limpio y saludable.

Una reforestación de 10,5 hectáreas con 4.200 árboles plantados en predios familiares, combatiendo la deforestación y protegiendo las fuentes de agua para las generaciones futuras.

Lo que transformaremos juntos:

Pero las obras físicas son solo una parte de la historia. El corazón del proyecto está en las personas. Realizaremos formaciones en uso sostenible de recursos hídricos, educación sanitaria, prácticas saludables y cuidado del medio ambiente. Conformaremos y capacitaremos tres Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS), garantizando que al menos el 33% de sus integrantes sean mujeres.

Las mujeres, protagonistas del cambio

En estas comunidades andinas, donde el machismo ha limitado históricamente la participación femenina, nuestro proyecto apuesta decididamente por el empoderamiento de las mujeres. Son ellas quienes tradicionalmente cargan con la responsabilidad de acarrear agua desde largas distancias, cocinar en fogones contaminantes y cuidar de la salud familiar.

Ahora serán también protagonistas de la solución: participarán en la construcción de las infraestructuras, liderarán las JASS, tomarán decisiones sobre la gestión del agua y se formarán como promotoras de derechos en sus comunidades. Porque sabemos que cuando empoderamos a las mujeres, transformamos comunidades enteras.

Alineados con los grandes desafíos globales

Más allá de los marcos internacionales, este proyecto responde a algo mucho más fundamental: el derecho de 587 personas a vivir con dignidad, a tener acceso al agua potable, a respirar aire limpio en sus hogares, a que sus hijos e hijas crezcan sanos, y a construir un futuro mejor para sus comunidades.

En los próximos meses, los caminos de herradura que conectan San José, Malleta y El Porvenir verán pasar materiales de construcción, equipos técnicos y, sobre todo, el entusiasmo de comunidades que han decidido tomar las riendas de su desarrollo. Veremos zanjas abiertas por manos campesinas, sistemas de agua que brotan de la tierra, cocinas que transforman hogares, y árboles que crecen como símbolo de esperanza.

Esta es la esencia del trabajo de ARCORES: caminar junto a las comunidades más vulnerables, no para hacer las cosas por ellas, sino para hacerlas con ellas. Porque creemos en el poder transformador de la participación comunitaria, en la fuerza del empoderamiento, y en que el desarrollo sostenible solo es posible cuando las personas son protagonistas de su propio cambio.

Gracias al Gobierno de La Rioja y al Ayuntamiento de Medrano por confiar en nuestro trabajo y hacer posible que 140 familias de los Andes peruanos puedan acceder a derechos fundamentales. Gracias a las municipalidades de Santo Tomás y Socota por su compromiso. Y gracias, sobre todo, a las comunidades de San José, Malleta y El Porvenir por su valentía, su trabajo y su confianza.

El agua está a punto de llegar. Y con ella, la salud, la dignidad y un futuro más prometedor.

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