Cuando el agua llega

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Hay un momento que las mujeres y la población de Viza y El Frayle no olvidarán: cuando el agua llega limpia, segura y suficiente hasta sus hogares. Pero lo que quizás no esperaban es que, junto con el agua, también llegaría algo más difícil de ver y mucho más transformador: la conciencia de su propio poder.

Durante 20 meses, las comunidades de Viza y El Frayle, en la región peruana de Cusco, vivieron un proceso de cambio profundo gracias al proyecto «Acceso universal y equitativo al agua segura», impulsado por ARCORES Perú con el apoyo del Gobierno de La Rioja y la participación activa de las propias familias beneficiarias. Un proyecto que, sobre el papel, hablaba de tuberías, lavatorios y sistemas de distribución. Pero que, en la práctica, fue mucho más que eso.

Desde el primer día, las mujeres estuvieron presentes. No como espectadoras, sino como protagonistas. Participaron en las jornadas de construcción, se formaron en educación sanitaria y ambiental, aprendieron sobre el cuidado del agua y los derechos que les corresponden. Y algo fue cambiando en su interior. Poco a poco, comenzaron a verse de otra manera: no solo como madres o cuidadoras del hogar, sino como sujetos con derechos, con voz y con capacidad de decisión.

Hoy, las mujeres de estas comunidades forman parte de las juntas directivas que gestionan el sistema de agua. Son ellas quienes velan por su correcto funcionamiento, quienes toman decisiones sobre su mantenimiento, quienes garantizan que el esfuerzo colectivo tenga futuro. Su liderazgo no es simbólico: es real, es necesario y es sostenible.

En los hogares también se nota el cambio. El lavado de manos en los momentos clave, el consumo de agua segura, la eliminación adecuada de residuos… Nuevos hábitos que nacen de la comprensión, no de la imposición. Hábitos que las mujeres transmiten a sus hijos e hijas, sembrando una cultura de salud y cuidado que trasciende el proyecto.

204 familias tienen hoy acceso a agua segura. Pero detrás de ese número hay nombres, hay historias, hay mujeres que un día descubrieron que el agua no es solo un recurso: es un derecho. Y que defenderlo también es cosa suya.

Este proyecto es posible gracias a la solidaridad de personas como tú. Si quieres seguir haciendo latir este corazón colectivo, puedes sumarte a través de ARCORES.

Latiendo en Misión

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