«Creo que el voluntariado es, más que nada, una experiencia de encuentro»

Carmen Montejo es voluntaria de ARCORES España. Durante dos semanas realiza su experiencia de voluntariado internacional en Bajos de Haina. Es el cuarto año consecutivo que viaja hasta República Dominicana para colaborar en el Dispensario Médico San Agustín. En este artículo explica su experiencia en la segunda semana de voluntariado.

«Al final del camino me preguntarán, -¿has  vivido?, ¿has amado?, y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.»
Pedro Casaldáliga

Finaliza mi segunda semana aquí en Bajos de Haina, los días han pasado volando. Me ha venido a la cabeza ese poema de Casaldáliga al ponerme a escribir esta crónica, pues creo que el voluntariado es, más que nada, una experiencia de encuentro, de encuentros con personas, de nombres en el corazón que transforman el corazón…,más que una tarea o una actividad más o menos útil.

Así que os voy a contar algunos encuentros de estos días aquí. Los días comienzan a las 6:00h am en la capilla, rezando laudes con la comunidad de agustinos recoletos (Cruz, Arturo y Jaime), primer encuentro con el Dios hainero, que camina a mi lado, compañero, primera conversación sin palabras, le pido saber verlo en cada persona de ese día, en cada paciente, y tratarlos con ternura, más que otra cosa, ser tierna…este pueblo, esta gente tan dulce, tan de corazón, con sus abrazos me «ablandan», me hacen sensible y me hace bien.

El la mesa compartiendo comidas y cenas (que nos prepara Raysa con todo cariño), en los trayectos a las comunidades, algunas tardes en la terraza, conversamos y compartimos la vida cotidiana, las noticias, las historias y los proyectos…agradezco mucho el reencuentro con Cruz, la entrega creativa de su vida, sus proyectos y energía, su radicalidad…también haber podido conocer a Arturo, su acogida generosa y buen trato y la llegada de Jaime esta semana desde Colombia, para quedarse, ligero de equipaje, ilusionado y disponible.

En el Dispensario he podido atender bastantes pacientes, algunos me duelen…una niña de cuatro años con sospecha de abuso sexual intrafamiliar (no quiero contar detalles), una hahitiana de apenas 18 años que acude por primera vez pasadas las 20 semanas de gestación y que al pedirle la analítica y la ecografía me dice que no tiene cuartos, una adolescente de 15 años (la edad de mi hijo mediano) embarazada, acompañada por su prima, un niño de 13 años con sospecha de fiebre tifoidea, varios niños pequeños con fiebre alta por dengue con leucocitos y plaquetas bajas, a los que repito el hemograma cada día, varios pacientes jóvenes con hipertensiones severas, a los que insisto en que deben tomar la medicación…duelen, porque es injusto, porque tienen enfermedades relacionadas con la pobreza.

Reencuentros alegres con Reynita, con Charo, con Dominga, con Mayra, con Viviana, con Celestina, con Vianneris, con Sheila, Elisabeth, Celsa, Manicia, Israel, Rodmary…compañeras del Dispensario, nos preguntamos mutuamente por la familia, por los padres y maridos, por los hijos…compartimos algún café,  algunas preocupaciones y algunas risas también…de manera informal y tambien en alguna charla de formación como la que nos dió la dra Jasmin, diabétologa, en la que pudimos intercambiar conocimientos y experiencia sobre los tratamientos aquí y allá…

Helen, la sonografista, que acaba de perder a su mamá, me invitó a comer, conocer su casa y su familia, compartir su comida y el relato de cuidados a su madre fallecida y antes a su padre, me muestran la hospitalidad de esta gente, donde siempre siempre hay sitio para uno más, para el otro.

Pude participar «en persona» en una reunión del Círculo Teológico, éste es un ámbito de reflexión crítica en el que aprendemos y compartimos, sobre temas de teología que lleva cuatro años en marcha. La primera reunión coincidió con mi estancia aquí hace cuatro años, después he participado online en sus reuniones mensuales. Para mí además es un lugar de arraigo aquí en la RD. Nos reunimos, Reyna, Carmen, Cruz, Tony, Claudia, y yo. Nos comprometimos a intentar ampliar el Círculo y seguir manteniendo nuestras reuniones.

Radamés, Florencio, Vivito, Jenny, Misael, Lucy, Junior, Bernarda…son personas de la parroquia con las que me he reencontrado en distintas reuniones, de esas en las que se comparte y se proyecta la fe y la vida. No ha faltado una escapada a la capital, a cenar a un buen restaurante gallego, para celebrar el cumpleaños de Nena, con Reyna y Cruz. ¡No me puedo quejar!

Pensando en coger el avión mañana, de vuelta a casa, me consuela que sé que el año que viene, Dios por delante, como dicen aquí, volveré, porque esta es un poco mi casa, mi trabajo, mi parroquia y mi pueblo…

¡Abrazos haineros!

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