Los voluntarios que realizaron durante los meses de julio y agosto su experiencia de voluntariado internacional misionero con ARCORES España hicieron el pasado sábado la última de las fases del proceso formativo: la evaluación. Los seis voluntarios que fueron a Filipinas, cuatro del grupo de Colombia y la voluntaria que viajó a República Dominicana se reunieron con representantes del equipo de voluntariado de ARCORES España para analizar lo vivido y establecer posibles puntos de mejora.

La evaluación, que se llevó a cabo en Granada, supone la última etapa del proceso de formación de los voluntarios. De esta forma, se completó la experiencia de voluntariado con todos los participantes. Todos ellos dialogaron juntos sobre la experiencia vivida e identificaron aspectos a mejorar en cuanto a la formación, a las actividades que se realizan y a la vida de grupo. Asimismo, cada voluntario expresó su compromiso con la solidaridad y el servicio a los pobres en el futuro.

Todos los voluntarios presentes coincidieron en su agradecimiento a las comunidades de acogida que, según indicaron, han sido un elemento esencial en el éxito de su voluntariado.

Ha sido el primer año que se ha llevado a cabo el proceso formativo de voluntariado al completo, desde los encuentros previos de formación hasta el envío misionero y la evaluación. ARCORES España seguirá mejorando este proceso en los próximos años, de tal forma que el voluntariado sea vivido de forma integral.

ARCORES España ha concluido su trabajo por el desarrollo humano en el municipio de Tapauá (Brasil), con el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid. Desde principios de 2019, las comunidades urbanas, ribereñas e indígenas del río Purús -en el Amazonas- han recibido formación sobre sus derechos, de forma que sean capaces de defender sus territorios y de avanzar hacia sociedades justas.

Dentro del proyecto Microacciones de apoyo al desarrollo humano en las comunidades urbanas, ribereñas e indígenas del río Purús, municipio de Tapauá, Amazonas, se han realizado dos cursos en la ciudad de Tapauá para los líderes de las comunidades, urbanas, ribereñas e indígenas: ‘Derechos, participación política y ciudadanía’, y ‘Regularización de las tierras resolución de conflictos y extractivismo controlado, no invasivo y sostenible’.

La ejecución del proyecto, cofinanciado por el Ayuntamiento de Valladolid, ha contribuido a fortalecer la formación, información y el desarrollo de habilidades de 65 líderes de las comunidades más pobres del municipio de Tapauá, permitiéndoles luchar por la defensa de sus derechos (salud, educación, vivienda, patrimonio de tierras, cultura, costumbres, etc.) y de la realización de un extractivismo sostenible de la selva amazónica.

Para el desarrollo de ambos cursos ha sido necesaria la utilización de una lancha de gasolina con la que se informó a los líderes de las comunidades ribereñas e indígenas de las fechas de realización. Además de la lancha se usaron dos barcos de diésel (uno propiedad de la Prelatura y otro alquilado) para desplazar a los líderes desde las comunidades ribereñas e indígenas a la ciudad de Tapauá.

La realización de este proyecto contribuye al desarrollo humano de las comunidades de Tapauá, cuyos derechos han sido violados en las últimas décadas. Las empresas que se dedican al extractivismo en la zona han invadido sus territorios y explotan a los ribeirinhos, haciéndoles trabajar en condiciones infrahumanas y con salarios injustos.

«Enlázate por la Justicia» -campaña de la que ARCORES España forma parte- recuerda en el Día Mundial de la Alimentación la importancia de una alimentación responsable y sostenible para impulsar un modelo productivo menos agresivo.

La alimentación mundial está siendo uno de los mayores retos para la conservación medioambiental y del compromiso con el cuidado de la Creación en la línea señalada por el papa Francisco en Laudato Si´. La celebración del Día Mundial de la Alimentación es ocasión idónea para poner el foco sobre los vínculos cada vez más estrechos que esta cuestión tiene con la protección de la biodiversidad y la defensa de las actividades agropecuarias de las pequeñas explotaciones familiares, que representan el 80% del total mundial.

En esta jornada, las entidades que impulsan la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” y que promueven la iniciativa “Enlázate por la Justicia” (ExJ) –Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario)— alertan de la amenaza que supone para la sostenibilidad el uso intensivo que, con fines productivos, hacemos de los recursos naturales, al tiempo que nos recuerdan que cada vez que decidimos qué comer también elegimos cuidar o destruir nuestro planeta.

CLAVES DE UN PROBLEMA GLOBAL

Con ese objetivo, ExJ ha publicado el documento titulado “ALIMENTACIÓN. Cada vez que decides qué comer también eliges cuidar o destruir nuestro planeta”, donde se hace un repaso intensivo a las claves de un problema global. Cabe señalar que el uso humano afecta directamente a más del 70% de la superficie terrestre libre de hielo y que las actividades agropecuarias, relacionadas principalmente con la producción de alimentos, ocupan el 49% del total de esta superficie (datos del informe “El cambio climático y la tierra” publicado en agosto pasado por el Panel Internacional de científicos para el Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés).

La necesidad de alimentar a más de 7 mil millones de personas en la actualidad, y a más de 9 mil millones en 2050, según previsiones de la ONU, así como el aumento de la demanda de productos cárnicos, lácteos y alimentos procesados por parte de países cada vez más prósperos, como China o India, están conduciendo a un rápido cambio en el uso del suelo disponible.

El espectacular aumento de la producción de cereales y de carne de los últimos 50 años se ha basado en dos estrategias fundamentales: ampliar la frontera agrícola talando bosques y selvas, y mejorar la tecnología para producir más en cada kilómetro de tierra disponible. Si estas tendencias se mantienen, tanto el crecimiento de la población como el aumento de dietas con mayor consumo de proteína animal obligarán prácticamente a duplicar la producción para 2050.

Este uso intensivo y extensivo de la tierra, aparte de convertirse en uno los factores que más contribuyen al cambio climático (la producción agropecuaria produce el 30% de los gases de efecto invernadero), afecta muy directamente a las personas más pobres. Según el Banco Mundial, el 85% de las personas que sufren pobreza extrema vive en zonas rurales.

A partir de la década de 1960, con el inicio de la llamada “revolución verde”, tiene lugar un rápido proceso de cambio en el uso de las tierras y de intensificación del mismo, con la finalidad de producir más alimentos. Desde entonces, la producción de cereales se ha triplicado (240%), el volumen de agua para irrigación se ha duplicado (110%) y la población de ganado vacuno ha aumentado en más de un 60%.

En paralelo, la demanda de alimentos ha aumentado de manera constante, al tiempo que han ido cambiando las preferencias alimentarias de los consumidores. Las dietas van cambiando a nivel global para una población cada vez mayor, con un aumento significativo de productos cárnicos y alimentos procesados ricos en grasas e hipercalóricos. Además del enorme impacto ambiental emparejado, ello ha acabado por producir un problema de salud y ha contribuido a que cerca de 2 mil millones de personas sufran sobrepeso u obesidad.

Hay datos que ayudan a entender la dimensión de este problema como, por ejemplo, que solo 10 empresas controlen el 75% del mercado de semillas, que el 75% de la diversidad de cultivos haya desaparecido, que la agricultura utilice el 70% del agua dulce disponible y que producir 1 kg de carne de vacuno equivalga a producir 16 kg de cereales.

Como denuncia ExJ, según el último informe de la FAO (SOFI 2018) hay 821 millones de personas que sufren desnutrición crónica en el mundo. Y cuando se sabe, a la luz de todos los datos e informes, que existen alimentos suficientes para toda la población actual, la conclusión es que la persistencia del hambre en el mundo no es un problema de “producción” de alimentos, sino de accesibilidad a los mismos. Es un problema de distribución. Es un problema de justicia. Esto es lo que Juan Pablo II llamó la paradoja de la abundancia: “Hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están ante nuestros ojos”.

AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA FAMILIARES

En este contexto, ExJ destaca el papel fundamental que tiene la agricultura a pequeña escala, tanto en la producción de alimentos como en el sustento de las personas más pobres. Se trata de pequeñas explotaciones unifamilares que utilizan básicamente su propia mano de obra y que de este trabajo obtienen una parte considerable, y variable, de sus ingresos. Comprende el cultivo, la cría de animales, la actividad forestal y la pesca artesanal.

Según la FAO, más del 80% de todas las explotaciones del mundo tienen menos de dos hectáreas. Son granjas familiares que ocupan entre el 70% y el 80% de las tierras agrícolas. Se estima que hay 500 millones de pequeñas explotaciones agrícolas en los países en desarrollo, que sustentan a casi 2 mil millones de personas. Estas pequeñas granjas producen en torno al 80% de los alimentos consumidos en Asia y el África subsahariana. Además, unos 500 millones de pastores para subsistir dependen de la cría de ganado, y el 90% de los pescadores lo son en pequeña escala y abarcan la mitad de la producción de la pesca de captura.

CONCLUSIONES DE NUESTRO MODELO ALIMENTARIO

“Enlázate por la Justicia” constata en el citado documento, tras examinar nuestro sistema de producción y consumo de alimentos, que:

  • Nuestra manera de alimentarnos es ambientalmente insostenible, ya que el daño que produce a la tierra y a sus recursos es cada vez mayor e irreversible. Urge un cambio radical en nuestro sistema alimentario.
  • Nuestra manera de producir y consumir alimentos, junto una sobreabundancia de los mismos, produce hambre y malnutrición, que afecta especialmente a los más pobres.
  • Nuestros hábitos de consumo forman parte del sistema alimentario global y, por tanto, cada vez que decidimos qué comer, también elegimos cuidar o no nuestro planeta, cuidar o no a las personas más vulnerables.
  • Tenemos el compromiso de garantizar a las generaciones futuras una tierra fértil y en equilibrio, capaz de satisfacer, entre otras, sus necesidades alimentarias. Para ello, es preciso transformar nuestro sistema global de alimentos.

ExJ documenta dos casos paradigmáticos de malas prácticas en este modelo de producción agropecuaria. Uno es el de la vulneración del derecho a la Identidad Campesina y Soberanía y Autonomía Alimentaria en Vereda Chaparrito, Colombia, documentado por la REPAM (Red Eclesial Panamazónica); y otro el de las amenazas que pesan sobre el sector lácteo de la India amenazado por los nuevos tratados comerciales.

JUZGAR Y ACTUAR

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, ExJ invita a analizar estos desafíos tanto a la luz del punto 4 del “Decálogo Verde” lanzado dentro de la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza”, donde se invita a “Apreciarás la diversidad de nuestro mundo, como de la Laudato Si´: “El alimento que se desperdicia es como si se robara de la mesa del pobre” (cita 50).

Junto a ello, propone participar en una apuesta por una alimentación responsable y sostenible con gestos personales como, entre otros, comer más frutas y verduras, y menos carne y lácteos; desperdiciar menos alimentos; optar por productos de comercio justo y por una alimentación estacional y de proximidad; unirse a grupos de consumo; y fijarse en el origen de los alimentos que consumimos.

#conectalimentaciónpobreza

Más información en https://www.enlazateporlajusticia.org/

El proyecto de mejora de las condiciones de agua potable y fortalecimiento de capacidades sanitarias que ARCORES España y ARCORES Perú comenzaron hace algo menos de un año -con la colaboración del Gobierno de La Rioja- en las comunidades de Surumayo Alto y Surumayo Bajo continúa avanzando según lo previsto. Las familias campesinas de la región de Conchán ya han recibido capacitaciones, a la vez que prosigue la construcción de los sistemas de agua potable.

Por petición de las autoridades de la región y las comunidades, ARCORES Perú ha aumentado de 129 a 137 las familias beneficiadas por el proyecto. Muchas de ellas ya han recibido hasta dos visitas del equipo técnico de ARCORES Perú. En todas las visitas se ha evaluado la higiene y el entorno de la vivienda, así como los hábitos de higiene personal.

Asimismo, se han realizado dos reuniones participativas en las que la población ha podido conocer la finalidad del proyecto y recibir formación sobre hábitos de higiene. Las dos sesiones trataron sobre vivienda saludable y cuidado del agua y medioambiente.

Desde marzo se están construyendo los dos sistemas de agua potable que servirán para el abastecimiento humano de las comunidades de Surumayo Alto y Surumayo Bajo. La construcción avanza aproximadamente al 50%.

El proyecto está siendo posible gracias a la financiación del Gobierno de La Rioja y el trabajo de los equipos de ARCORES España y ARCORES Perú

Carmen Montejo es voluntaria de ARCORES España. Durante dos semanas realiza su experiencia de voluntariado internacional en Bajos de Haina. Es el cuarto año consecutivo que viaja hasta República Dominicana para colaborar en el Dispensario Médico San Agustín. En este artículo explica su experiencia en la segunda semana de voluntariado.

«Al final del camino me preguntarán, -¿has  vivido?, ¿has amado?, y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.»
Pedro Casaldáliga

Finaliza mi segunda semana aquí en Bajos de Haina, los días han pasado volando. Me ha venido a la cabeza ese poema de Casaldáliga al ponerme a escribir esta crónica, pues creo que el voluntariado es, más que nada, una experiencia de encuentro, de encuentros con personas, de nombres en el corazón que transforman el corazón…,más que una tarea o una actividad más o menos útil.

Así que os voy a contar algunos encuentros de estos días aquí. Los días comienzan a las 6:00h am en la capilla, rezando laudes con la comunidad de agustinos recoletos (Cruz, Arturo y Jaime), primer encuentro con el Dios hainero, que camina a mi lado, compañero, primera conversación sin palabras, le pido saber verlo en cada persona de ese día, en cada paciente, y tratarlos con ternura, más que otra cosa, ser tierna…este pueblo, esta gente tan dulce, tan de corazón, con sus abrazos me «ablandan», me hacen sensible y me hace bien.

El la mesa compartiendo comidas y cenas (que nos prepara Raysa con todo cariño), en los trayectos a las comunidades, algunas tardes en la terraza, conversamos y compartimos la vida cotidiana, las noticias, las historias y los proyectos…agradezco mucho el reencuentro con Cruz, la entrega creativa de su vida, sus proyectos y energía, su radicalidad…también haber podido conocer a Arturo, su acogida generosa y buen trato y la llegada de Jaime esta semana desde Colombia, para quedarse, ligero de equipaje, ilusionado y disponible.

En el Dispensario he podido atender bastantes pacientes, algunos me duelen…una niña de cuatro años con sospecha de abuso sexual intrafamiliar (no quiero contar detalles), una hahitiana de apenas 18 años que acude por primera vez pasadas las 20 semanas de gestación y que al pedirle la analítica y la ecografía me dice que no tiene cuartos, una adolescente de 15 años (la edad de mi hijo mediano) embarazada, acompañada por su prima, un niño de 13 años con sospecha de fiebre tifoidea, varios niños pequeños con fiebre alta por dengue con leucocitos y plaquetas bajas, a los que repito el hemograma cada día, varios pacientes jóvenes con hipertensiones severas, a los que insisto en que deben tomar la medicación…duelen, porque es injusto, porque tienen enfermedades relacionadas con la pobreza.

Reencuentros alegres con Reynita, con Charo, con Dominga, con Mayra, con Viviana, con Celestina, con Vianneris, con Sheila, Elisabeth, Celsa, Manicia, Israel, Rodmary…compañeras del Dispensario, nos preguntamos mutuamente por la familia, por los padres y maridos, por los hijos…compartimos algún café,  algunas preocupaciones y algunas risas también…de manera informal y tambien en alguna charla de formación como la que nos dió la dra Jasmin, diabétologa, en la que pudimos intercambiar conocimientos y experiencia sobre los tratamientos aquí y allá…

Helen, la sonografista, que acaba de perder a su mamá, me invitó a comer, conocer su casa y su familia, compartir su comida y el relato de cuidados a su madre fallecida y antes a su padre, me muestran la hospitalidad de esta gente, donde siempre siempre hay sitio para uno más, para el otro.

Pude participar «en persona» en una reunión del Círculo Teológico, éste es un ámbito de reflexión crítica en el que aprendemos y compartimos, sobre temas de teología que lleva cuatro años en marcha. La primera reunión coincidió con mi estancia aquí hace cuatro años, después he participado online en sus reuniones mensuales. Para mí además es un lugar de arraigo aquí en la RD. Nos reunimos, Reyna, Carmen, Cruz, Tony, Claudia, y yo. Nos comprometimos a intentar ampliar el Círculo y seguir manteniendo nuestras reuniones.

Radamés, Florencio, Vivito, Jenny, Misael, Lucy, Junior, Bernarda…son personas de la parroquia con las que me he reencontrado en distintas reuniones, de esas en las que se comparte y se proyecta la fe y la vida. No ha faltado una escapada a la capital, a cenar a un buen restaurante gallego, para celebrar el cumpleaños de Nena, con Reyna y Cruz. ¡No me puedo quejar!

Pensando en coger el avión mañana, de vuelta a casa, me consuela que sé que el año que viene, Dios por delante, como dicen aquí, volveré, porque esta es un poco mi casa, mi trabajo, mi parroquia y mi pueblo…

¡Abrazos haineros!

Carmen Montejo es voluntaria de ARCORES España. Durante dos semanas realiza su experiencia de voluntariado internacional en Bajos de Haina. Es el cuarto año consecutivo que viaja hasta República Dominicana para colaborar en el Dispensario Médico San Agustín. En este artículo explica su experiencia en la primera semana de voluntariado.

Aterricé en el aeropuerto de Las Américas de Sto Domingo el 13 de julio, ya de noche, me recibieron una bocanada de calor húmedo que rápidamente te recuerda que has llegado al trópico, y un abrazo del padre Cruz, agustino recoleto, que me vino a buscar. Ya es el cuarto año que vengo.

A un poco más de una hora, pasando la capital, está Bajos de Haina, en la provincia de san Cristobal. Enseguida percibes el «caos hainero», imposible de describir, tal cantidad de coches, camiones y motores (como se dice aquí a las motocicletas), pasando literalmente a la vez por calles y cruces, junto con una multitud  de personas sobre todo jóvenes, en un ambiente de ruido, música, colores, humos, luces…es pura vida que bulle. Aquí en Haina se vive de milagro, Dios está presente. Llegamos a casa en la parroquia San Agustín, ya la siento un poco mi casa y mi habitación. Saludo al padre Arturo, que este año ha comenzado a vivir aquí.

Al día siguiente es domingo y tras desayunar piña, mango, jugo de chinola. Celebramos la eucaristía en la parroquia, toca la lectura del » Buen Samaritano’,  me alegro, no hay otra mejor para centrar mi experiencia estos 15 días aquí: «para eso estamos, para sanar al otro» dice Cruz en la homilía…disfruto con la participación, con los cantos, y casi bailes, con los saludos y los abrazos, éste es un pueblo entrañable que celebra la fe y la vida.

Ese domingo pude asistir a una reunión con un grupo de prejuveniles que tienen entre 16 y 18 años y forman parte de la pastoral social de la parroquia, coordinan los apadrinamientos de ARCORES, revisan cada caso, las notas de cada niño, las cartas a los padrinos, la distribución del dinero…me encanta como asumen esta responsabilidad de forma comunitaria y el compromiso social desde tan jóvenes.

Al día siguiente, lunes comienza mi tarea en el Dispensario Médico, también dependiente de la pastoral social de la parroquia. El horario de atención a los enfermos es de 8:00 a 12:00 horas y de 14:00 a 17:00. El Dispensario ofrece consultas de medicina general, odontología, laboratorio y ecografías a diario, y otras especialidades algunos días por semana. Estos 15 días yo sustituiré a una doctora de medicina general que está de vacaciones.

El Dispensario atiende a pacientes con pocos recursos que de otro modo no podrían acceder a un servicio de calidad, pues la sanidad pública es deficiente y no tiene una cobertura universal. Hay múltiples aseguradoras que ofrecen servicios dependiendo de lo que el paciente pague.

Un porcentaje importante de los pacientes son inmigrantes haitianos, la población más vulnerable en la República Dominicana, los pobres de los pobres. También atendemos muchas mujeres jóvenes y niños.La patología es diferente a la que yo estoy acostumbrada: diarreas por parásitos, infecciones de la piel como tiñas y sarna, enfermedades de transmisión sexual, este mes hay alerta por brote de dengue…

Tengo que consultar en ocasiones a las compañeras sobre el manejo y el tratamiento, supone un aprendizaje para mí, también compartimos conocimientos y experiencias, es muy enriquecedor.

Hacemos seguimiento del embarazo. Los embarazos en adolescentes, tan numerosos, son un problema grave. También son prevalentes los factores de riesgo cardiovascular, sobre todo hipertensión arterial y  diabetes, es difícil su seguimiento porque los pacientes abandonan los tratamientos por no poder pagar los fármacos.

Agradezco que ser médico me permite acercarme a los pacientes y a sus relatos, pues preguntando por un síntoma, sale la vida de cada día, del trabajo, de las circunstancias personales y familiares… Intento acogerles con respeto y delicadeza, y dejarme empapar por esta realidad, su realidad. La impotencia es grande, como comentábamos un día comiendo en casa con Arturo y Cruz. El jueves 18 de julio celebramos los 24 años desde la inauguración del Dispensario en 1995.

Por las tardes, a la salida del Dispensario, y el fin de semana, participo en las reuniones y encuentros propios de la Parroquia, aquí en casa, en el salón parroquial, o en las comunidades. En esta parroquia la participación de los laicos y la misión compartida es una realidad que se palpa, y no solo un concepto teórico.

Para ello cuenta con consejos de comunidades y parroquial, equipos parroquiales como los de catequesis, animadores de asamblea, liturgia, equipo económico, de pastoral social, grupo de jóvenes..que desarrollan su trabajo para animar e integrar la vida de las comunidades, y sus acciones por el bien  común. Organizan fiestas y encuentros, como la kermesse o las patronales, y también dan mucha importancia a la formación teológica, pastoral, ecológica, social (análisis de la realidad)… de todos, para poder crecer en autonomía y responsabilidad.

Se recuerdan la necesidad de visitar a los ancianos y enfermos de cada comunidad y estar atentos a las necesidades de las personas… de nuevo, pura vida… en Comunidad. El sábado 20 participé en una reunión con Cruz y una persona de la administración del Dispensario para empezar a implementar un Proyecto de Atención Integral a Adolescentes Embarazadas en el Dispensario, con el que ARCORES colabora en su financiación.

Este proyecto parte de la Pastoral Social de la Diócesis de Baní, que coordina Cruz, y pretende ser un piloto para que otros dispensarios lo pudieran llevar a cabo también. Ciertamente es muy incipiente pero es una gran alegría poder colaborar en algo tan significativo y con tanto impacto para este pueblo.

Es muy satisfactorio también ser testigo de primera mano de cómo se trabaja a ambos lados de un proyecto, allí en Madrid en la oficina de ARCORES, y aquí en la realidad local, todos a una, por un sueño común de transformar vidas.

¡Abrazos desde el Caribe!

Carmen Montejo

El equipo de ARCORES Perú inauguró y bendijo el pasado 19 de junio las nuevas 56 cocinas mejoradas instaladas en la comunidad de La Jayua, en Cutervo (Perú). El equipo fue recibido por las autoridades y personas de la comunidad, que esperaban con alegría a todos los responsables de ARCORES.

Una vez celebrada la eucaristía de acción de gracias, como pidió la comunidad, se desarrolló el programa previsto para la inauguración. Las autoridades, el presidente de la obra, el agente municipal y el teniente gobernador agradecieron la labor de la Red Solidaria Internacional en su comunidad. Por parte de ARCORES dirigieron unas palabras a la comunidad la contadora, el maestro de obra, el responsable de proyectos y el presidente.

Lo más notable de la celebración fue la bonita participación de los alumnos, quienes declamaron cuatro poesías y posteriormente representaron un pequeño teatro en el que mostraron la forma antigua de cocinar en tulpas y el adelanto que constituye las cocinas mejoradas instaladas por ARCORES. Fue un ejemplo práctico y muy bien representado por los niños.

La obra se ha llevado a cabo con la ayuda de ARCORES España y el Ayuntamiento de Arnedo, así como por ARCORES Perú. El proyecto ha tenido un coste total de S./52.310.00.

El Lar Santa Mónica desarrolla desde 2017 un programa judicial de protección para 32 niñas y adolescentes, de 5 a 20 años, víctimas de violencia sexual gracias al apoyo del Colegio de Abogados de Málaga y de ARCORES España.

La finalidad de este proyecto es mejorar, agilizar, acelerar, optimizar las intervenciones jurídicas que permitirán la inserción familiar temprana de las menores en contextos adecuados y que garantizan su bienestar y el cumplimiento de sus derechos e intereses.

Para lograr este fin, las niñas y adolescentes se encuentran bajo la tutela del Juzgado de Menores de la ciudad de Fortaleza, tras ser distanciadas de sus familias por la presencia de maltrato, explotación y abuso sexual. Además, un asistente y educador social acompañan a las menores de edad atendidas en diferentes procesos jurídicos.

Con la ejecución de este proyecto, se ha logrado que las niñas y adolescentes del Lar Santa Mónica tengan al día toda su documentación civil, para ello el asistente social ha llevado el registro de documentos de las 32 beneficiarias, acompañándolas hasta los centros oficiales donde se tramita la documentación oficial (RG; CPF, Registro de nacimiento) y procedimientos legales.

También las niñas y adolescentes, mayores de 16 años, cuentan con habilitación legal para ingresar en el mercado laboral y de esta manera vayan desarrollando experiencias y estrategias en este campo.

Con los procesos judiciales del Lar Santa Mónica, se destacan los esfuerzos llevados a cabo por el asistente social para garantizar que las niñas acogidas tengan el ejercicio y el disfrute pleno de sus derechos y garantías, como la  salud y la educación.

Un nuevo vehículo para el Lar Santa Mónica

Asimismo, el Lar Santa Mónica cuenta desde el pasado mes de febrero con un nuevo vehículo que facilitará el trabajo de los educadores del centro. Esta acción se ha podido llevar a cabo gracias a la financiación del Ayuntamiento de Arnedo.

El consistorio concedió un total de 6.295,80 euros. El proyecto total incluye, además del nuevo vehículo, las acciones habituales de asistencia social, visitas domiciliares y relación con las instituciones públicas con competencias específicas de los derechos de niños y adolescentes. El nombre del proyecto es Mejora de los recursos psicosociales del Centro de acogida Lar Santa Mónica para menores en riesgo de violencias sexual (Fortaleza, Ceará, Brasil).

Los voluntariados que realizarán este verano su experiencia en Filipinas y Colombia celebraron la eucaristía de envío misionero. De esta forma, culminaron el proceso previo de formación y preparación para la realización del voluntariado internacional.

En la eucaristía de la parroquia Santo Tomás de Villanueva de Granada, los once voluntarios recibieron la bendición de envío misionero. En las próximas semanas, los nueve jóvenes -entre ellos, dos religiosos agustinos recoletos- viajarán desde España a Filipinas y Colombia. Seis de ellos serán voluntarios en Casian (Filipinas), y los cinco restantes en el Hogar Hermano Policarpo, en Barranquilla (Colombia).

El envío misionero de los grupos por su comunidad de pertenencia es un paso del proceso de formación de los voluntarios, que han recibido previamente dos sesiones en los que han trabajado contenidos fundamentales para el voluntariado de ARCORES, tales como la protección del menor, y actitudes y valores del voluntariado de ARCORES.

En julio realizará su experiencia de voluntariado el grupo que viaje a Colombia, mientras que en agosto viajará el grupo de Filipinas. Su experiencia la contarán cada día en la web de ARCORES a modo de diario.

Al regreso del voluntariado realizarán el último encuentro de formación, que consistirá en una evaluación de la experiencia.